LAS VEGAS, NEVADA,. 15 de mayo del 2105.-El mundo de la música vivió la noche de este jueves una terrible pérdida, tras la muerte de Rile B. King, mejor conocido como B. B. King o ‘Él Rey del Blues’ a causa de diabetes tipo dos, que padecía desde hace dos décadas en la ciudad de Las Vegas, Nevada. El guitarrista tenía 89 años de edad. El fallecimiento fue confirmado por su abogado.

Nacido en Itta Bena, Mississippi el 16 de septiembre de 1925, B. B. King era reconocido como uno de los fundadores del blues, ritmo del que desprendieron otros como el Rock and Roll gracias a un innovador estilo a base de solos de guitarra en los que mostraba su versatilidad para improvisar y su dominio en la ejecución de su inseparable instrumento.

La aportación de B.B. King a la música contemporánea de los Estados Unidos le hizo merecedor de reconocimientos, como su investidura al Salón de la Fama del Rock and Roll en 1987 y el ser considerado el séptimo mejor guitarrista de todos los tiempos, reconocimiento otorgado por la revista especializada Rolling Stone.

El músico desfalleció el pasado octubre durante un concierto y tuvo que cancelar el resto de su gira también por deshidratación y agotamiento, provocados por la diabetes que le fue diagnosticada hace más de dos décadas. Desde entonces, su estado de salud no hizo más que empeorar. A pesar de sus problemas de salud, se mantuvo en activo dando 300 conciertos al año.

Su inseparable amiga, su guitarra eléctrica, mejor conocida como ‘Lucille’, es una Gibson ES-335 e inspiró la creación de una línea creada por esta misma compañía en los años 80.

Con Lucille y un puñado de dólares, se mudó en 1946 a Memphis, Tennessee, lugar donde poco tiempo después brillaría Elvis Presley, donde a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta desarrolló un estilo único: una mezcla del sonido rural del campo con la vitalidad eléctrica de la ciudad.

Sus canciones más recordadas son: I’ve Got a Right To Love My Baby, Please Love Me, Three O’Clock Blues, Sugar Mama o Gotta Find My Baby y eran composiciones que muestran un blues nada convencional, donde había orquesta de metales que le alejaban del prototipo del músico primitivo del Mississippi pero sin perder las raíces de su tierra. Con su voz aguda y el poder de su guitarra, era el medio camino perfecto entre entre lo rural y lo urbano.