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MÉXICO, DF, a 10 de enero de 2015.- En el marco de la reciente presentación del estudio de políticas urbanas de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) para el caso México: Transformando la Política Urbana y el Financiamiento de la Vivienda, se expuso que para que en este país evolucione en la materia, se requiere de una serie de reformas al financiamiento de la vivienda, aunque éstas, se remarcó, no sean suficientes por sí mismas.
“Su éxito depende en gran medida de la capacidad de otros actores públicos y privados (especialmente de los constructores de la vivienda) para adaptar sus prácticas y poner en marcha otras reformas fundamentales en áreas que abarcan la fiscalidad, la regulación, las políticas del uso de la tierra y derechos de propiedad, por nombrar solo algunas”, se expone en uno de los principales apartados de este documento.
Durante esta presentación -realizada por el propio secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría- destacó que dentro del estudio se encuentran cinco estrategias para promover mejores ciudades en México.
Y aunque remarcó que con este documento no se pretende decir a los mexicanos “qué hacer con México”, lo que sí intenta es poner frente a quienes toman las decisiones “los ejemplos documentados sobre lo que están haciendo los demás países, porque todos esos han tenido o tienen problemas similares a los de México”.
Por lo anterior, y de acuerdo al documento, son cinco las estrategias de política urbana que podrían tener un impacto significativo en la competitividad y la sustentabilidad de las ciudades en territorio mexicano.
A continuación Quadratin México hace una pequeña síntesis de cada punto:
1.- Remover las barreras para la reutilización de los espacios intraurbanos desaprovechados
La lucha contra la expansión de la mancha urbana requerirá herramientas de políticas que promuevan un uso más intensivo de la tierra dentro de los límites existentes de una ciudad (reutilización de los espacios intraurbanos subutilizados) Desalentar asimismo la construcción fuera de los límites existentes de la ciudad.
2.- Vincular la planeación y la inversión de la vivienda con la del transporte
Aunque el Programa Nacional de Desarrollo Urbano 2014-2018 tienen como un objetivo central asegurar modos de transporte sustentables y accesibles, los problemas de gobernanza hacen que sea difícil vincular las inversiones urbanas y de infraestructura con las estrategias para el desarrollo del transporte urbano. Se requiere de una mayor cooperación entre ambos sectores a fin de beneficiar a la población.
3.- Solución al problema de la vivienda deshabitada
Se necesitan de los esfuerzos de actores institucionales para hacer frente al desafío más amplio de las viviendas desocupadas. Tres estrategias generales que podrían ayudar son: 1) abordar la cuestión de los propietarios ausentes y la propiedad subutilizada. 2)Invertir en los barrios que se encuentran en dificultades. 3) Desarrollar aún más los bancos de tierra para hacer frente al problema de las viviendas deshabitadas existentes.
4.- Eliminar las barreras al desarrollo del mercado de la vivienda para alquiler
Las reformas al marco legal y regulatorio para la vivienda de alquiler deben garantizar que tanto arrendatarios como arrendadores reciban un trato justo y que la vivienda para renta cumpla con mínimos estándares de calidad. En cuanto al marco fiscal, las autoridades mexicanas –en particular la Secretaría de Hacienda y Crédito Público- podrían tratar de garantizar un mayor equilibro entre la vivienda para alquiler y las viviendas ocupadas por sus propietarios mediante la reducción de la presión fiscal sobre las propiedades para alquiler, con lo que se alentaría a los propietarios para poner propiedades deshabitadas en el sector formal del mercado de arrendamiento.
5.- Mejorar la capacidad institucional para la planeación y el desarrollo urbano
La mayoría de los municipios carecen de una fuerza de trabajo profesional a cargo de la planeación urbana, registro de la propiedad, valuación, gestión catastral, gestión de riesgos, y otros campos relacionados. Los esfuerzos para hacer frente a estos retos se ven agravados por las discontinuidades políticas que resultan de un cambio en la mayoría de las administraciones municipales cada tres años en la elección de un nuevo presidente municipal, aunque las reformas recientes a la legislación federal otorgan a los estados la facultad de determinar si permiten o no la reelección en el futuro.