
Ambiciona Observatorio Ibero sistema de justicia para demandas de todos
CIUDAD DE MÉXICO, 21 de mayo de 2022.- México padece desde el 2015 un alza de feminicidios, aunque en ciertos períodos se registran disminuciones de este delito, la tendencia general es a la alza en los últimos siete años.
Solo mayo y junio de 2015 se podrían considerar los meses menos violentos para las mujeres en el país, cuando ambas mensualidades replicaron 28 casos de muertes violentas, sin embargo, agosto de 2021 fue el más aciago con 109 feminicidios.
En los primeros tres meses del año, México registró 236 feminicidios, incluidos casos de menores de 17 años y no especificados, y la incidencia mayor ocurrió en febrero con 82 casos, enero con 81 y marzo con 73, según los datos del Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública.
En entrevista, la comisionada Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), Fabiola Alanís, consideró que los cuellos de botella al hacer frente a los feminicidios en todos México se encuentran en los procesos para impartir en la justicia y la forma en cómo las Fiscalías estatales encaran los delitos contra la mujeres.
“Todavía tenemos Fiscalías en donde no se ha entendido la naturaleza de su papel, no se ha comprendido que atender un delito que ocurre contra las mujeres por el hecho de ser mujeres requiere un tratamiento específico.
“Entonces aún hay mucho por hacer en las áreas de impartición de justicia. El caso de Debanhi Escobar es la expresión de lo que no pueden seguir haciendo las Fiscalías, nosotros estuvimos desde el primer momento acompañamos a la comisionada Nacional de Búsqueda, Karla Quintana, observando el tratamiento que le daban al caso”, refirió la funcionaria en alusión a revictimización de la joven asesinada y de su familia.
Bajo la percepción de Fabiola Alanís, cada entidad tiene su propia complejidad en la atención de los feminicidios, por lo cual es difícil establecer cuáles son las entidades que tienen mayores retrasos para tratar con empatía y con enfoque de género los crímenes contra las mujeres.
-¿Cuáles son las entidades que tienen mayores rezagos en la atención de violencia contras las mujeres?
-No sabría decirte en dónde hay más rezago porque depende de distintos aspectos, por ejemplo, está Coahuila, que está muy avanzado en los servicios para las mujeres, porque es el estado con el mayor número de centros de justicia para atender delitos cometidos contra mujeres.
Tenemos Campeche donde no tienen el mismo número de centros de atención para las mujeres, pero han estado avanzando en tener recursos para brindarle atención es este sector de la población.
Cada entidad tiene sus particularidades, por ejemplo, nos hace falta activar la alerta de violencia de género en Guanajuato, la cual aún no existe, aunque esa entidad fuera el año pasado el segundo lugar nacional en muertes violentas.
Por ejemplo, Tamaulipas no registra muertes violentas de mujeres cuando sabemos que hay un número importante de homicidios, además de la complejidad en el delito de desaparición forzada.
¿Desde la Comisión cómo miden el impacto que tienen las políticas públicas que implementan?
Este es un trabajo de mediano y largo plazo, porque la violencia contra las mujeres tiene componentes históricos y culturales, entonces, nuestra apuesta es romper ese cerco cultural que como sociedad entendamos que necesitamos piso parejo para el desarrollo de las mujeres y que la discriminación por razones de género no es normal y que tenemos que romper el silencio.
Algo que es central es identificar las causas que generan la violencia, nosotros decimos que si atendemos la exclusión, la pobreza, la discriminación, las diferencias en el desarrollo educativo cultural y de salud para las mujeres vamos avanzar en combatir la violencia.
En concreto, en este país 35 millones de mujeres adultas mayores, entre ellas estudiantes de las universidades, preparatorias, trabajadoras del jornal, mujeres indígenas, entre otros grupos reciben programas con apoyos monetarios, eso les ayuda muchísimo.
Por ejemplo, las mujeres que estudian la preparatoria y que provienen de medios marginados ahora tienen un apoyo, que si bien no les resuelve al cien por ciento sus necesidades, si les da la garantía de que pueden ir a la escuela y pagar aspectos básicos como pasaje y comida.
Eso ya está favoreciendo el desarrollo de las mujeres y eso por supuesto impacta en los niveles de violencia. Sucede lo mismo con las mujeres en las universidades, es probable que algunas personas digan que es poco dinero, pero para quien no tiene un trabajo, pero si ganas de ir a la universidad, una beca de entre tres y cuatro mil pesos les sirve para pagar su teléfono, transporte, libros y libretas, y ese respaldo muchas veces resulta la diferencia entre ir o no ir a la escuela.
Los menores de edad, los más vulnerables
Si el país atraviesa por un escenario delicado por el número de feminicidios registrados y la impunidad que persiste para castigar a los perpetradores, una vertiente no menos grave son los casos de menores de edad víctimas de distintos tipos de violencia.
La Comisionada refiere que los abusos y violaciones a menores son los delitos que menos se denuncian, porque en la mayoría de los casos estos ocurren al interior de los hogares y los agresores en nueves de cada 10 casos son personas cercanas al entorno de la víctima.
La Conavim ha atendido casos de feminicidios de niñas que van de edades de uno a 17 años, en donde los victimarios son el padrastro, el cuñado o el mejor amigo de la familia.
Aquí es necesario trabajar con las Fiscalías para enviar un mensaje de que si alguien se atreve a atentar contra la integridad de una mujer o de una niña, va a tener consecuencias. Nuestra preocupación es garantizar que estos delitos no queden en la impunidad.
¿Cómo sociedad tenemos claro la situación de vulnerabilidad en que se encuentran las niñas y niños en estos entornos de violencia?
-El mundo en general no lo tiene claro, hay una desprotección a los más vulnerables. Una mujer adulta, es relativamente más probable que pueda defenderse de alguna agresión. Hace algunos días conocimos el caso de un hombre que en una oficina estaba armado agrediendo sexualmente a un par de mujeres, ese hombre ya no trabaja en ese lugar y obviamente está procesado porque esas mujeres denunciaron, aunque una de ellas no se había atrevido a denunciar a pesar de la gravedad del asunto.
Imagina lo que sucede cuando hay una agresión sexual a una niña: ¿con qué condiciones se defienden y si no hay la confianza para hablar con el padre y con la madre? Un ejemplo, en Tamaulipas conocimos la agresión de un abuelo-padrastro a un par de niñas de cinco y siete años.
Ahí el padre reaccionó y está detenido el violador, quien va a pasar 40 años en la cárcel, pero cuántos casos más así suceden. Entonces el llamado también es a la sociedad a no guardar silencio y denunciar.