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CIUDAD DE MÉXICO. 29 de marzo de 2023.- Hace unos días, desde la cuenta @oxfammexico en Instagram se lanzó una campaña publicitada para recabar firmas a favor de una petición para que “el trabajo con apps sea seguro, sin discriminación y justo”. En el video, el músico Juan Manuel Torreblanca habla de los repartidores de comida mediante plataformas, y sin mayor argumento estadístico, algún estudio que sustente sus dichos, presenta cálculos sobre los ingresos estimados de los repartidores y su situación laboral.
El post detonó decenas de comentarios, pero muy pocos a favor de la campaña de Oxfam: allí se pueden leer quejas de presuntos ex trabajadores de la organización que acusan haber sido explotados, lo mismo que quienes promueven sus campañas en centros comerciales. También hay expresiones de supuestos repartidores y personas cercanas a ellos, cuestionando la veracidad de las afirmaciones de Torreblanca. Por supuesto no falta el comentario jocoso que se burla de que una organización en la que no trabaja ningún repartidor sea quien encabece las demandas … montados en sus privilegios.
Pero … ¿Quién es Oxfam?
Oxfam es una organización no gubernamental internacional, de origen británico, dedicada a combatir la pobreza y el sufrimiento, aunque en ocasiones no siga las mismas políticas cuando se trata del buen ejercicio de sus fondos, de la trata de personas o incluso de sus propios empleados.
Nacida con el nombre de Oxford Committee for Famine Relief, Oxfam ha tropezado varias veces con la misma piedra: acoso laboral, acoso sexual, explotación sexual y desvío de los recursos que fondean su operación.
En 2010, tras el terremoto que asoló a Haití, Oxfam debía atender las urgencias más apremiantes de la población, conforme a sus programas de trabajo. En vez de ello, sus directivos decidieron organizar orgías con prostitutas pagadas con el presupuesto de la organización y, según una directiva de Oxfam, Pilar Orenes, podrían haber participado menores y habrían sido “orgías dignas de Calígula”, según consignó el mundo.es.
A pesar de ello, y a pesar de las políticas internas instrumentadas por Oxfam, de nuevo hubo problemas de índole sexual, esta vez en la oficina del Congo, en 2018. Tardaron 3 años en sancionar a los responsables, incluida la directora en la República Democrática del Congo, a quien se le acusó de maltrato a los empleados. En Haití tardaron 8 años en conocerse los hechos por la falta de condiciones adecuadas para la denuncia en la organización.
Frente a las quejas de los trabajadores de la oficina del Congo, un funcionario de Oxfam amenazó a un testigo con envenenarlo si denunciaba los hechos. Una de las quejas constantes es la indolencia de la organización para atender las preocupaciones que han crecido en los últimos años.
La paradoja Oxfam
No deja de ser paradójico que Oxfam trate de mejorar las condiciones laborales en los países en los que participa, pero a su vez no se compromete a atender las malas condiciones de sus propios trabajadores y no mirar por los suyos propios, sumándole los gravísimos hechos de acoso sexual en el Congo, al igual que en Haiti, durante una emergencia humanitaria: en el país africano por la epidemia del Ébola, y en el caribeño por un terremoto.
En ambos casos, las operaciones de Oxfam en los países afectados por sus malas conductas han debido suspenderse, en perjuicio de los programas de la ONG. Es importante destacar que, además, han recibido acusaciones de racismo y colonialismo: notoriamente es más fácil para los directivos de Oxfam organizar una orgía pagada en un país pobre que en Gran Bretaña.
Congo y Haití no son los únicos países afectados por la doble cara de Oxfam. Hace unos meses, la oficina de Oxfam en Gran Bretaña despidió a 10 trabajadores por dudas en su comportamiento frente a los hechos del Congo. Durante año y medio, Oxfam estuvo vetada para participar en concursos públicos, por las dudas sobre su desempeño ético. Además, la oficina de Gran Bretaña perdió 250,000 libras esterlinas por la corrupción prevaleciente en la organización y se vieron obligados a devolver recursos a sus fondeadores, producto de la crisis que ha vivido recientemente.
En el caso de la oficina de México, está dirigido por la ex funcionaria de administraciones priistas, Alejandra Hass, quien era presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, hasta que renunció en rompimiento con el presidente Andrés Manuel López Obrador. Hass es abogada por la Universidad Iberoamericana y maestra en derecho por la Universidad de Nueva York.
En México no se han caracterizado por un tema de abuso a sus trabajadores, aunque los comentarios a su campaña en Instagram dejan algunas dudas, pero tampoco han estado lejos de polémica: dirigieron una carta al hijo menor del presidente, han cuestionado la política fiscal de la presente administración y han acusado de que se está beneficiando a los más ricos y que hay 4 millones de pobres más que antes de la Cuarta Transformación.
Sabrá todo esto el joven cantante Juan Manuel Torreblanca, o a caso no le avisaron de las conductas cuestionables de la organización a la que prestó su imagen.