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CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo de 2026.- En el marco de las conmemoraciones por el Día Internacional de la Mujer, la radiografía del mercado laboral en México muestra una realidad de contrastes profundos. Al cierre del tercer trimestre de 2025, la tasa de participación económica de las mujeres se situó en apenas un 45.7 por ciento, frente al 75.1 por ciento de los hombres, lo que representa una brecha estructural de 29.4 puntos porcentuales que no logra cerrarse.
Aunque las tasas de desocupación son casi idénticas (3.0 por ciento para ellas y 2.8 por ciento para ellos), las condiciones de calidad en el empleo cuentan una historia distinta. El análisis de los ingresos destaca una marcada desigualdad: el 46.7 por ciento de las mujeres percibe hasta un salario mínimo, superando significativamente al 34.0 por ciento de los hombres en este mismo rango.
Por el contrario, en los niveles de ingreso ligeramente superiores (de 1 a 2 salarios mínimos), los hombres (33.6 por ciento) superan a las mujeres (25.6 por ciento), evidenciando que el crecimiento salarial femenino encuentra mayores obstáculos.
Uno de los puntos más críticos es la vulnerabilidad laboral. De las 24.3 millones de mujeres ocupadas:
Tener estudios superiores no garantiza igualdad de condiciones. Los datos muestran que la subocupación (personas que necesitan trabajar más horas) afecta más a las mujeres con niveles de instrucción medio superior y superior (39.7 por ciento) que a sus pares varones (36.8 por ciento).
Además, la brecha laboral —que mide a quienes requieren incorporarse al mercado o mejorar su participación— es del 20.8 por ciento en mujeres, comparado con el 14.3 por ciento en hombres. El componente de "mujeres disponibles para trabajar" (12.1 por ciento) casi triplica al de los hombres (4.8 por ciento), sugiriendo que factores externos, como las tareas de cuidado, impiden su integración plena.
La participación de la mujer no es homogénea en el país. Mientras estados como Colima (56.6 por ciento) y la Ciudad de México (54.8 por ciento) lideran la integración laboral femenina, entidades como Chiapas (32.5 por ciento) y Veracruz (36.3 por ciento)muestran los rezagos más profundos, vinculados estrechamente con contextos de desarrollo regional y barreras culturales.




