México en las calles y ellos simulando
@guerrerochipres
La infancia en México está expuesta a violencias ocurridas en el espacio donde debería existir mayor protección: el hogar, escuela o entorno cercano.
En ese contexto, el silencio no es casualidad, es estructural, impuesto por el violentador. Romperlo no es sencillo, pero es indispensable.
Ahí es donde la línea de emergencia 9-1-1 adquiere relevancia más allá de su función operativa. No es un simple número para memorizar, sino una herramienta concreta para la defensa de derechos e interrupción de dinámicas violentas.
Desde una perspectiva pedagógica, este aprendizaje supone formar habilidades para la toma de decisiones en contextos de riesgo, identificar redes de apoyo y comprender la presencia de instituciones obligadas a responder. La enseñanza del uso de las líneas de emergencia permite a las infancias nombrar lo ocurrido, pedir ayuda y, en muchos casos, activar mecanismos de protección.
Los datos lo confirman. Este año, al primer trimestre, los registros del C5 muestran 546 reportes realizados por menores de edad a través del 9-1-1. De ellos, 13.2 por ciento corresponde a violencia contra la mujer, 12.1 a violencia familiar y 10.1 a agresiones físicas. Detrás de cada llamada hay una constante: la urgencia de ser escuchados.
Sin embargo, el reto no se agota en enseñar a marcar. Consolidar una cultura de prevenciónrequiere integrar el uso responsable de las líneas en espacios educativos, comunitarios y familiares. De lo contrario, el riesgo es doble. Por un lado, la subutilización ante situaciones críticas; por otro, la saturación del sistema por desconocimiento o, incluso, bromas.
En la Ciudad de México, la protección de la niñez frente a la violencia se ha colocado como prioridad de política pública. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha impulsado programas como Desde la Cuna y el fortalecimiento de estrategias vinculadas al Pacto por la Primera Infancia, orientadas a garantizar condiciones de desarrollo y cuidado desde etapas tempranas. A ello se suma la colaboración con UNICEF para robustecer la educación inicial y ampliar los mecanismos de protección para niñas, niños y adolescentes.
En este contexto, las líneas de emergencia operadas desde el C5 —9-1-1, 089 para denuncia anónima, SOS Mujeres *765 y la Línea Antiextorsión 55 5036 33301— son una puerta de acceso a la protección.
En el marco del Día de la Niñez, la discusión no debe centrarse únicamente en la celebración, sino en las herramientas reales para enfrentar la violencia.
Salvador Guerrero Chiprés es coordinador general del C5 de la Ciudad de México




