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WASHINGTON, 7 de febrero (Quadratín México).- “Los más poderosos debemos ser también los más humildes”, dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a los líderes del Congreso.
En un discurso durante el Desayuno Nacional de la Oración, que se celebra el primer jueves de febrero de cada año, Obama bromeó con que las plegarias por la unidad nacional que se escuchan en ese acto parecen tener “fecha de caducidad”.
“Me preocupa que en cuanto dejamos el desayuno, todo sobre lo que hemos hablado se olvida, ese mismo día”, señaló. “Vuelvo al Despacho Oval y empiezo a mirar los canales de noticias, y es como si no hubiéramos rezado”, continuó.
“Retengamos esa humildad no sólo durante esta hora, sino en todas. Y déjenme sugerir que los que tenemos más poder e influencia necesitamos ser los más humildes”, añadió.
Obama recordó las dos biblias que escogió para jurar para un segundo mandato el pasado 21 de enero, las del ex presidente Abraham Lincoln (1861-1865) y del activista Martin Luther King, ambos hombres “extraordinarios” que buscaron consuelo en la fe en sus momentos difíciles.
“Hoy las divisiones en este país no son tan profundas ni destructivas como cuando Lincoln lideró, pero son reales; y no son tan pronunciadas como cuando King organizó su marcha, pero son reales. En todos los debates, debemos mantener la misma humildad que ellos comprendieron que está en el centro de nuestro liderazgo”, subrayó.
Acompañado por su esposa, Michelle, y el vicepresidente Joe Biden, el mandatario recordó que esta es la quinta vez que acude como presidente al Desayuno de la Oración, y al contrario que otras ocasiones, dio a su discurso un tono sobrio y alejado de asuntos políticos.
El año pasado, en cambio, relacionó su propuesta de aumentar los impuestos a los ricos con su fe, al señalar que “además de tener sentido económico, coincide con la enseñanza de Jesucristo de que ‘a quienes mucho se les da, mucho debe exigírseles”.
Obama ha sido criticado en ocasiones por acudir pocas veces a misa en Washington, algo que él justificó a comienzos de su mandato al indicar que no le gusta molestar a los feligreses en sus momentos de oración con el despliegue de seguridad que siempre le acompaña.
La Casa Blanca asegura que asiste a misa cuando pasa los fines de semana en la residencia de descanso presidencial en Camp David.
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