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Visión financiera
Un modelo de seguridad que se consolida
@guerrerochipres
Los indicadores de reducción de incidencia delictiva en la Ciudad de México dan certeza de la consolidación del modelo de seguridad y sus efectos positivos en la defensa de la integridad y patrimonio de los ciudadanos. Este proceso se ha dado de manera paulatina y desde hace algunos meses estabilizada hacia la disminución.
Los homicidios dolosos bajaron en 37.3% en el primer semestre de este año comparado con el mismo periodo de 2019, y las lesiones dolosas por arma de fuego disminuyeron en 47.8% el nivel más bajo desde 2018. Estadísticas que favorecen los resultados en el proceso de pacificación.
En las cifras de incidencia delictiva presentadas por el Gobierno de la Ciudad de México destaca una reducción de 45.3% en el total de delitos de alto impacto en comparación con 2019.
Los delitos de alto impacto disminuyeron en 45.3% y los de bajo impacto en 50%. Del primer grupo el descenso en robo a casa, comercio y vehículos con o sin violencia y en el transporte público, da una reducción absoluta con tendencia estable a la baja.
Empresarios, grupos organizados y ciudadanos han apoyado el modelo de seguridad impulsado de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que se basa en la inteligencia policial y la coordinación, no vista en los últimos 30 años, entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Fiscalía de Justicia.
También es destacable que por primera vez las alcaldías Iztapalapa y Gustavo A. Madero, encabezadas por Clara Brugada y Francisco Chíguil, estén fuera de la lista de 15 municipios más peligrosos del país, de acuerdo con los datos del INEGI.
Ante la tentación de buscar explicaciones simples para estos resultados, como atribuir la reducción de delitos a un efecto pandémico, solo basta con recordar que la contingencia sanitaria aplicó sus medidas por igual en todo el país, pero las secuelas en la incidencia delictiva no son las mismas.
No han desaparecido los delitos, pero hay una baja significativa y un avance institucional en su combate. Es momento de percibirlo y extender las posibilidades de prevención y denuncia, ésta última básica la investigación y capturas de los delincuentes u objetivos prioritarios generadores de violencia.
Este proceso va en continuidad y con toda probabilidad, en los próximos seis meses, impactará en otro indicador cuya movilidad necesita de tiempo: la percepción.
Esa sensación de inseguridad mejora poco a poco. Una reducción sostenida en la incidencia delictiva ayudará a sentir que vivimos en un mejor entorno.