MÉXICO, DF, 18 de abril de 2015.- Para la candidata del Partido Nueva Alianza, (Panal), Rosario Guerra, las campañas a diputados por la Asamblea del Distrito Federal estarán marcadas por un alto abstencionismo, pues no son de interés para la ciudadanía debido al gran desprestigio tanto de partidos políticos y de los políticos.

A pesar de ello, la egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM  –quien militó durante 23 años en el PRI, hasta su salida, en 2011 cuando fue agredida físicamente por un  grupo encabezado por el recién defenestrado diputado Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre– cree que a pesar del tormento que significa para la ciudadanía el mal gobierno que ha prevalecido por años, aún hay esperanza para recomponer el camino.

Rosario Guerra inicia campaña el próximo lunes. Va por el distrito 30 de Coyoacán, en busca de una curul en la Asamblea Legislativa. Sabe que serán 45 días, intensos, con poco espacio para la innovación y donde “lo que prevalecerá serán las estructuras partidistas”. Anuncia que realizará trabajo de calle, principalmente para buscar beneficios para las mujeres y la infancia.

Reconoce que en Coyoacán, a pesar del abstencionismo es una delegación con mayor índice de votación. Aquí, la gente lee, son críticos. Y ha habido un signo de gobierno: la corrupción, de la cual ha llegado el momento de momento de sacudirse.

Sin dejar de lado –dice esta política en dos ocasiones diputada federal y una de las siete mujeres en el país que ha respondido, en 1995, un informe Presidencial, el primero de Ernesto Zedillo–, la atención al deporte, la cultura, el trabajo, los problemas de la seguridad pública, la educación, el ataque frontal al narcomenudeo, el alumbrado, los excesivos pagos de luz…

En charla con Quadratín México, la politóloga Rosario Guerra asegura que no es por ambición política que quiere ganar un lugar en la próxima Asamblea Legislativa. Explica, que más sencillo, para obtener un lugar hubiera sido ir por una plurinominal, y esperar resultados. Lo importante, afirma, es obtener votos reales, en el campo

Reconoce, en plática realizada en su despacho de Avenida Reforma, que hay una democracia poco competitiva. Asegura, respecto al abstencionismo que ella espera, que se debe en gran medida a que la gente está harta porque son los mismos candidatos, las mismas promesas.

“Hay hartazgo, desinterés y desilusión”, apunta y señala que de su parte no hay soberbia, soy una política honorable y lo q estoy certera es de que “la ciudad merece otro trato”, más democrático, con oportunidades para todos y donde pobreza y desigualdad sean erradicadas.

Y es clara: Estas elecciones intermedias la ganan los partidos, su estructura. Ella va por el Panal, –“con el cual estoy muy agradecida”– en alianza con el PRD, partido del cual se aprovechará la gran estructura que tiene para alcanzar el triunfo.

Rosario no cree en las viejas campañas con mítines y concentraciones en plazas públicas. Eso, afirma, ya está es desuso. “Los que están conmigo ya están”, comenta y dice que ahora, el futuro son las redes sociales, la web. Y ahí, asegura, basará en gran medida su campaña, además del contacto visual y de cara a cara con la ciudadanía.

Cuando se le cuestiona acerca de que si el abstencionismo sería comparable a no votar por consigna, Rosario –quien compitió por el Panal como abanderada para dirigir el gobierno del DF, ante Miguel Mancera, Beatriz Paredes e Isabel Miranda de Wallace– está segura que esa no es la repuesta:

“No, a pesar del desprestigio de los partidos políticos, la opción no es dejar de votar. No es conveniente. No hacerlos sería tratar de tomar por asalto el poder. ¿Quién gobernaría si no hay elecciones? Eso podría traer violencia. Cierto ha habido un mal gobierno por años. Hay un clima de desesperanza, pero ese tipo de protesta no ayuda a nadie”.

Además, dice con una sonrisa: a la mujeres nos ha costado trabajo llegar adonde estamos. Llegamos tarde para nuestra autonomía, llegamos tarde para decidir por nosotras mismas. Tarde al voto, en 1953, y ahora nos piden que no votemos… No, de ninguna manera…

La zona que gobernaría Rosario, en caso de ganar, sería la de los Culhuacanes, donde están asentadas grandes áreas de condominios. Con una gran concentración de vecinos, que tienen, asegura, conciencia social, y donde un 30 por ciento de las cabezas de familia son mujeres: entre viudas, solteras, divorciadas. Mujeres que merecen sentirse aligeradas en su vida diaria: que tengan una capacitación para un empleo formal, guarderías para sus pequeños. Y que en el caso de estar separadas, vigilar –y de llegar a la Asamblea, legislar– que les den su pensión alimenticia y que no haya abuso intrafamiliar.

Y más: Capacitación para el empleo formal, que es casi una ilusión… Hay taxistas, tianguistas, gente trabajadora de clase media y popular, que deben ser capacitarlos en las técnicas de la información. Se necesitan muchos servicios…, hay que erradicar el narcomenudeo, que es un cáncer, se dice a si misma Rosario, quien se da un respiro y comenta:

El lunes es el arranque, en la Alameda del Sur. Serán 45 días muy intensos.

Rosario lo sabe y ya está preparada.