
Clausuran verificentro en CDMX; usaba dispositivo que altera mediciones
MÉXICO, DF a 18 de marzo de 2015.- Tras un día de marcha y un conato de bronca con los elementos de la Policía Federal (PF) y unos 7 mil integrantes de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), Frente Auténtico del Campo (FAC) y la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), entre ellos algunos niños, decidieron descansar y pasar la noche en plena calle de Bucareli, a unas cuadras de la Secretaría de Gobernación (Segob).
Los campesinos, provenientes de Oaxaca, Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala y Morelos instalaron su campamento, tiendas de campaña, anafres y estufas en plena vía, a lo largo de dos cuadras de la calle de Bucareli, desde Artículo 123 hasta Morelos a una del Reloj Chino, para mantener la presión sobre una resolución a sus peticiones sobre la asignación de mayor presupuesto para el campo y la incorporación de proyectos productivos.
La cena fue servida para todos aquellos manifestantes que se acercaron con su plato. El menú consistió en frijoles de la olla, arroz y huevos revueltos. La gente se acercaba, plato en mano, protegidos de cobijas y cachuchas.
“Nos trajimos como 40 kilos de frijoles y otros 20 kilos de huevo, le cocinamos a los que quieran cenar y para que puedan recuperarse de la marcha, así que se acercan para poder comer algo”, dice doña Juana, quien se ha encargado de la preparación de la comida.
“Aquí no se les cobra nada y solamente piden lo que quieran comer, aunque es muy complicado poder servirles a todos ya que algunos no se llenan y buscan repetir plato, ahí es cuando nos encontramos con un problema para servir a todos”, menciona otra de las mujeres encargadas de la cocina.
Ante la amenaza de lluvia, los campesinos, principalmente productores de maíz, colocaron lonas y carpas para protegerse, además de que fueron reforzadas con lazos y amarrados en postes, coladeras y hasta en puertas de algunos edificios que se encuentran en las inmediaciones de la Segob.
Ante la falta de respuesta inmediata de las autoridades Federales, los manifestantes anunciaron que la noche la pasaran en la calle “porque solamente aquí es donde nos pueden ver y escuchar, ojalá no se enoje la gente que vive aquí cerca”.
Los nuevos inquilinos de la calle de Bucareli, en su mayoría hombres y unos cuantos infantes, están acostumbrados a dormir de cara a las estrellas, allá en sus poblados, hoy lo harán bajo el mismo cielo, pero teniendo de camas el asfalto de la ciudad de México.
Y doña Juana advierte: “No sabemos cuánto estaremos por acá, pero yo ya me voy a dormir, pues tengo que madrugar para hacer el desayuno, que empezaré a servir desde las seis, siete de la mañana”.