
El recuerdo de un Maestro que vivió sin tregua, entre acordes y sombras
MÉXICO, DF., 27 de junio de 2015.- Para el primer día de la presentación de las obras de Miguel Ángel Buonarroti y de Leonardo da Vinci las filas para el ingreso al Palacio de Bellas Artes fueron kilométricas, desgastantes y sofocantes por el intenso calor, y la organización del evento dejó mucho que desear.
Desde las siete de la mañana de este viernes 26 se presentaron al menos medio millar de personas en la búsqueda de un boleto de entrada para la exposición de piezas que, por primera vez, llegaron a México y al paso de las horas se incrementó el número de gente para deleitarse con las presentaciones de «Leonardo da Vinci y la idea de la belleza» y «Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos».
El primer error de los organizadores fue la mala distribución de los boletos de entrada, ya que dividieron en tres filas el ingreso para estudiantes, tercera edad y acceso general, hecho que generó varios enojos y quejas de los asistentes, sobre todo porque los bloques de 500 personas tendrían solamente media hora para disfrutar las obras.
–A ver, ya no entendí, ¿Me dices que van a entrar bloques de 500 personas y solamente vamos a tener a lo mucho media hora para ver todo? ¿Pues que me vas andar apresurando para que me salga de la sala? Pues si por eso voy a pagar mi entrada, no me la van a regalar, reclamó una señora a grito abierto mientras esperaba su turno para comprar un sticker.
Y es que los chicos encargados de la logística y orientación para las personas que asistieron al evento, en ocasiones no contaban con la información necesaria para la demanda de, la menos, 6 mil personas que se dieron cita en el emblemático Palacio de Bellas Artes.
La segunda falla fue que el ingreso a la sala no fue inmediato, pues los asistentes debían esperar de entre una hora u hora y media para observar la exposición, ya que el espacio dedicado a ambos autores no respondió a la exigencia del público.
–Ya pagué y me dieron mi boleto y un sticker que dice que puedo entrar hasta las 15:00 horas, cuando lo compre a las 2 de la tarde, súmale que la sala está muy pequeña y muchas de las obras o son réplicas o son muy pocas, en este caso las de Da Vinci, dijo una alterada joven de 28 años que presentaba un intenso bronceado en su cara y espalda por la larga espera.
La prohibición extrema para la toma de fotos y el acoso del personal de seguridad molestó e incomodó a más de uno, ya que si se tenía la intención de sacar el teléfono para ver mensajes o tomar una llamada, un guardia ya estaba a lado para reiterar que las imágenes no podían tomarse. Tercer yerro.
-Le recuerdo que no se pueden tomar fotos, por si tenía alguna intención, reiteró un elemento de seguridad a un joven.
-Estoy tomando una llamada personal, así que te pido que dejes de seguirme y me dejes hablar tranquilamente, respondió el muchacho, irritado.
A la salida, varios asistentes esperaban más, incluso algunos querían ver la obra más famosa de Leonardo Da Vinci, la Mona Lisa o El David, de Miguel Ángel, sin embargo, tuvieron que conformarse con algunas réplicas y la falta de organización.
Las obras de Da Vinci estarán hasta el 23 de agosto, mientras que de Buonarroti hasta el 27 de septiembre del este año.