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MÉXICO, DF., 13 de julio de 2014.-El zoológico de Chapultepec, considerado como uno de los emblemas de la Ciudad de México por sus mil 300 animales en cautiverio, y sus 90 años de antigüedad, es foco de atención para organizaciones pro-fauna, quienes consideran que este parque público ha sido descuidado por las autoridades que le dirigen.
Varias de las especies de este zoológico actualmente presentan “estereotipia”, un padecimiento emocional, detectado por distintas ONG’s, las cuales han sido documentadas con fotografías y videos, precisó a Quadratin-México, la bióloga Adriana Celada, de la organización internacional AnimaNaturalis.
“Lo puedes observar en el zoológico de Chapultepec: animales que van y vienen en la misma línea. O animales que hacen movimientos de cabeza, o que se están mordiendo, o que están mordiendo cierta parte del hábitat que les pusieron. Cuando un animal presenta una estereotipia, es un daño cerebral, una especie de tipo de psicosis, es un daño muy grave a nivel emocional. Las estereotipias se dan cuando se tienen muy mal trato en cautiverio”, asegura la especialista.
Este padecimiento emocional, explica la bióloga, es consecuencia principalmente de que animales grandes, como elefantes, hipopótamos o jirafas, son puestos en cautiverio en espacios reducidos. Aunque no hayan nacido en sus hábitats naturales, “los animales no son domésticos. Nacen con necesidades tales como desplazarse en grandes espacios, otros tienen necesidades de formar grandes familias, otros de buscar su propio alimento.”
Para atender a la población de animales participan 120 trabajadores, entre médicos veterinarios y auxiliares, zootecnistas y personal de mantenimiento, jardinería y limpieza. El zoológico depende de una Dirección General de Zoológicos de la Ciudad de México y trabaja los 365 días del año.
Está enclavado en la primera sección del Bosque de Chapultepec, sobre 17 hectáreas, con siete áreasdiversos ecosistemas: bosque tropical, bosque templado, sabana, desértico, pastizales, franja costera y aviario. Tiene además un herpetario y un mariposario.
Fue inaugurado el 6 de julio de 1923 por el biólogo mexicano Alfonso Luis Herrera, y abrió sus puertas en 1924 con una colección de 243 animales. Es el zoo más visitado en México, con más de 5 millones de visitantes anuales. En el país, además, están los zoos de San Juan de Aragón y el Guadalajara.
El zoo capitalino maneja 2 visitas diferentes: para niños en edad preescolar y para estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria, sin costo alguno.
CUERPO DE VETERINARIOS DE 24 POR 7
Sin embargo, y en contraste con lo anterior, la directora del Zoológico de Chapultepec, Adriana Fernández, explica que los animales en cautiverio que existen al interior de este parque público, son cuidados las 24 horas del día por un cuerpo especializado de nueve veterinarios.
“Todos ellos están recibidos con licenciatura. Dos tienen maestría y cuatro especialidad en fauna silvestre, es personal que tiene toda la experiencia. Y por ejemplo, el doctor Everardo Monfort, tiene 24 años trabajando con nosotros, es el especialista en aves”.
Los médicos veterinarios no sólo se abocan a velar por la salud de nuestros animales, sino que además, procuran también su salud emocional, a través de programas como el de “Bienestar animal”, asegura y agrega:
“No sólo nos preocupamos por las cuestiones de salud o de alimentación, sino también de que los animales estén activos, que los animales estén haciendo actividades propias de su especie. Diseñamos programas para cada una de estas especies dentro del zoológico y se lleva a cabo este enriquecimiento, ya sea ambiental por ejemplo”.
La titular del zoológico pone como ejemplo, el caso de los primates. Son animales “gregarios, que viven en grupos y se les diseñan hamacas o se les ponen perchas especiales. En el caso de los felinos, se les ponen costales con yute adentro. Todo esto los mantiene entretenidos y haciendo actividades propias de su especie”.
ESPACIOS DESCUIDADOS
No es necesario ser biólogo o especialista en zootécnia para observar el deterioro en que se encuentran zonas como el área donde pernoctan las hienas, el cual se encuentra topado de maleza. La altura de la vegetación es tanta que ni siquiera los propios visitantes alcanzan a ver a dichos animales en cautiverio.
El espacio donde se encuentran en exhibición las cebras registra encharcamientos. Aunado a lo anterior, esta zona no cuenta con ningún área verde, por lo que en épocas de lluvia dicho espacio es un completo lodazal.
A este respecto, la titular del Zoológico de Chapultepec, admite que esto puede ser posible a consecuencia de las lluvias atípicas que en las últimas semanas se han registrado en la ciudad de México, sin embargo, remarca, personal de ese parque desasolva constantemente los exhibidores. De hecho, precisa, son alrededor de 60 trabajadores de entre mantenimiento, jardinería y limpieza los que laboran diariamente en este parque.
“Tenemos encharcamientos en algunas de los albergues que tienen mayor extensión, superficie y se han encharcado, pero igualmente tenemos un grupo de personas de mantenimiento de justamente, de desazolvar los fosos de seguridad, de desazolvar las áreas de los ejemplares. No es algo común, no había llovido como en esta época y hacemos nuestro mejor esfuerzo para mantener los exhibidores lo menos encharcados posibles”.
Precisa que los lunes son los días en los que los animales en cautiverio no salen al exhibidor, a fin de que los trabajadores realicen las labores de mantenimiento de este parque público. “Se quedan en casas de noche mientras se llevan a cabo los trabajos de jardinería, mantenimiento y lo que se requiera”.
Caso similar es el área del rinoceronte. Sin embargo el mayor problema que se observa ahí, no es el lodazal, sino más bien el escandalosamente reducido tamaño del lugar para este animal que alcanza a pesar hasta tres toneladas y media.
Sobre este punto la titular del zoológico niega categóricamente que la zona en donde se encuentra el rinoceronte «cartón» sea un espacio pequeño par este animal de grandes proporciones.
«De hecho el exhibidor tiene dos áreas. No alcanzo a comprender la parte de ínfimo, porque son dos áreas que es tan comunicadas entre sí. El rinoceronte puede desplazarse de un lado a otro debe tener entre 20 y 30 metros de un lado a otro».
ENFERMEDADES COMUNES
«Los animales se enferman igual que nosotros, los humanos». Por ejemplo, los primates, que en época de lluvias, “preferimos muchas veces que no salgan al exhibidor tres porque se enferman de gripa como nosotros.
«Padecen de gripa y a veces los escuchas estornundando y mocosos, entonces preferimos en esta época de cambios bruscos de temperatura, que no salgan, que permanezcan dentro de sus casas de noche, con sus focos infrarrojos y en las mejores condiciones de bienestar para evitar que tengan enfermedades como gripas o enfermedades gastrointestinales que también los afectan”, afirma.
A fin de evitar el estrés que de por sí causa a los animales mantenerse en cautiverio y permanentemente a la vista de miles de personas que les visitan diariamente, distintos zoológicos en el mundo han comenzado a implementar programas de “enriquecimiento ambiental”, a fin de apegarse lo mejor que se pueda a su hábitat natural y hacerlos convivir con otras especies.
Sin embargo, para la bióloga Adriana Celada de AnimaNaturalis, este tipo de programas no existen en el Zoológico de Chapultepec.
“Se hacen programas de enriquecimiento ambiental que, en teoría el zoológico de Chapultepec tiene, pero yo jamás he visto. ¿Y qué es el enriquecimiento ambiental? En otros zoológicos, por ejemplo, a los leones, les congelan la sangre del animal con el que los alimentan. Les ponen hasta adentro (de su área) la carne y el león tarda tres horas para sacarla. Entonces el león está entretenido”.
Pero el implementar programas de enriquecimiento ambiental no sólo requiere de un grupo de veterinarios que cuiden la salud física de los animales, explica la bióloga.
“Se debe tener mucha supervisión, se necesitan a muchos especialistas para estar trabajando en este tipo de lugares y hasta donde es de mi conocimiento por varias investigaciones que nos han brindado, con documentos oficiales, con fotografías, la plantilla de personas que trabaja ahí no hay suficientes personas que se aboquen a ver por la salud de los animales, o sea, sí hay veterinarios pero la salud no sólo es física”.
EL CASO DE LA OSA POLAR NANUCA
Sobre el conocimiento de algún caso de animal que se les haya muerto en ese zoológico, ante la falta de cuidados adecuados, la coordinadora del área de biología de AnimaNaturalis responde tajante.
“Sí han muerto muchos animales por negligencia. Esa información es raro que la saquen. No van a decir, ‘sí, se nos murió este oso porque no lo cuidamos’. Por ejemplo, la osa polar, que ya hasta la tenían escondida, porque se veía tan mal y tan descuidada que la tuvieron que esconder para que la gente no se diera cuenta en qué malas condiciones la tenían”.
Sobre el caso de esta osa polar, la directora del Zoológico, responde tajante. “No es la versión de nosotros, sino la realidad de un ejemplar llamado Nanuca, nuestra honorable anciana, la matriarca de este zoológico. Esta osa tenía alrededor de 26 años, no sabemos a ciencia cierta su edad porque no nació en este zoológico, sino que vino de uno de Estados Unidos”.
La directora de Chapultepec explica que esta osa polar vivió durante más de 20 años dentro de las instalaciones de este zoológico capitalino, y “fue un ejemplar muy querido por nosotros y por los trabajadores”. Y en ese sentido, prosiguió, “los animales, al igual que los humanos, tienen un ciclo de vida, es decir, fue envejeciendo, rebasó su esperanza de vida. Eso es importante comentarlo”.
De hecho, Nanuca, como cualquier animal en cautiverio, prosiguió, vivió más años de los que hubiera vivido en vida libre “y la razón es muy clara, si están en buenas condiciones de salud, si la alimentación es la adecuada, si tienen el espacio adecuado, los animales tienden a vivir más porque sus condiciones están satisfechas”.
Finalmente, tras envejecer “efectivamente comenzó a tener problemas de locomoción, se le aquilosó el tren trasero, ya no podía caminar bien, sin embargo, nosotros tenemos un código de bioética, que dice que un ejemplar senil, un ejemplar viejo no decidimos sacarlos de exhibición”, aunque la gente se queje porque lo vea delgado o el pelo enjuto, o porque no lo vea fuerte.
La representante de la organización internacional de protección a los animales, revela que desde enero pasado ofrecieron su asesoría a las autoridades del Zoológico de Chapultepec, sin embargo, nunca les devolvieron la llamada.
“Nuestra posición como organización para con el Zoológico como para cualquier situación de maltrato no es de desprestigiar ni de acusar, sino de apoyar. Nosotros ya nos pusimos a la disposición del zoológico en el mes de enero, para apoyarlos en sus programas de enriquecimiento ambiental, para sus programas de salud ambiental, y nunca nos regresaron la llamada, nunca quisieron de nuestro apoyo”.