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ATLIXCO, Pue, 30 de octubre de 2014.- Con 44 años a cuestas en la elaboración de panes, Irene Espidio Torres se prepara para la venta del tradicional pan de muerto, que como cada año expende en el mercado Benito Juárez de Atlixco, Puebla así como en su panadería familiar. Como cada anualidad la preparación de los panes de muerto demanda la atención de todos los familiares: los adultos saben cada pan vendido ayuda a la economía familiar, mientras que los más jóvenes aprenden el oficio que se ha mantenido de generación en generación. Satisfacer el paladar de los clientes en el mercado es igual que el de los consumidores de la panadería Santa Irene, afirma, orgullosa, doña Irene, su propietaria quien, en confidencia, revela que parte del sabor del pan se debe a las características de su horno y a la temperatura que éste alcanza. En las gavetas, ya en el horno, el pan permanece menos de 60 minutos, tiempo suficiente para que se esponje y desprenda un sabroso olor que inunda el ambiente y entremezcla diversos aromas: canela, mantequilla, nuez, azúcar y levadura. Irene lo presume: su horno es único porque está construido de manera especial, su base de ladrillo, gravilla, arena, sal y vidrio permite aprovechar al máximo el calor de una flama que dura sólo unos minutos encendida para después extinguirse, la temperatura que se genera alcanza los 200 grados y conforme desciende se cuece la masa.