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MÉXICO, DF, 22 de junio de 2014.- No obstante los riesgos de la ruta migratoria, el ascenso es imparable y la ayuda disponible parece insuficiente para detener la migración de niños centroamericanos que ya supera a la migración mexicana.
De acuerdo con los compromisos de la Casa Blanca con México y los gobiernos de Honduras, Guatemala y El Salvador la ayuda a la “crisis humanitaria” con la que esperan detener el éxodo infantil a su territorio asciende apenas a 254.6 millones de dólares.
Esos recursos se distribuirán en cinco rubros entre los que destacan 40 millones de dólares en programas para mejorar la seguridad ciudadana en Guatemala por los próximos cinco años; 25 millones para un programa de prevención de la violencia en El Salvador que incluye la construcción de 77 centros juveniles adicionales, también por cinco años; y 18.5 millones de dólares más para reforzar programas de seguridad en Honduras, en el marco de la Iniciativa para la Seguridad Regional de Centroamérica (CARSI, por sus siglas en inglés).
Adicionalmente, se incluye una partida adicional de 9.6 millones de dólares para un programa de repatriación de indocumentados para El Salvador, Honduras y Guatemala. Los restantes 161.5 millones de dólares se aplicarán en diversos programas de la CARSI.
Los especialistas de WOLA destacan que es difícil lograr soluciones de fondo en el corto o mediano plazo, pues “se requerirá de arduos esfuerzos o un largo lapso de tiempo”.
Sin embargo, las soluciones monetarias de la Casa Blanca se encuentran lejos de las “varias medidas más modestas que los gobiernos pueden emprender para mitigar los abusos y empezar a abordar la crisis de seguridad fronteriza y de migración en la zona entre México y Guatemala” que recomiendan los especialistas de WOLA: abordar los factores económicos que generan las altas tasas de migración desde América Central, y atender la corrupción y desorganización de las autoridades migratorias mexicanas.