
El Plan México de la cuarta transformación
La vejez y eterna juventud
A Elvia Andrade Barajas, por sus buenos deseos.
Pese a los años que nos dicen estar ya viejos, conviene confirmar que estamos en la eterna juventud. Siempre joven, Hemos transitado y conocido de todo. O casi. Historia, libros, mundo. Pero, sobre todo, a personas. De todo tipo. Por eso, no pretendemos pontificar, pero sí señalar el camino. Recorrido, con buenos amigos.
No olvidamos nunca que hay cuatro cosas viejas que también son buenas: Viejos amigos para conversar. Leña vieja para calentarse. Viejos vinos para beber y viejos libros para leer.
¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar. Es como escalar una gran montaña: mientras más se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los siguientes, el comentario.
Así lo explican los sabios:
El secreto de una buena vejez, no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad, dijo el Nobel Gabriel García Márquez
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes: William Shakespeare.
Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida: Pablo Picasso.
El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza: André Maurois.
La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud. A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos. Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara: Michel Eyquem de Montaigne.
Envejecer es todavía el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo: Charles Augustin Sainte-Beuve.
Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan mozo que hoy no pudiese morir: Fernando de Rojas.
Todos deseamos llegar a viejos; y todos negamos que hayamos llegado. Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto: Cicerón.
Cuando uno se hace viejo, gusta más releer que leer: Pío Baroja.
En la boca del viejo todo lo bueno fue, y todo lo malo es: Baltasar Gracián
Nada nos envejece tanto como la muerte de aquellos que conocimos durante la infancia. El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones: Olliver Wendell Holmes.
La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza. En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos. La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños: Frederich Nietzsche.
El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor: Cicerón.
Se necesitan dos años para aprender a hablar y ochenta para aprender a callar: Ernest Hemingway.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces. Los que en realidad aman la vida son aquellos que envejecen. Cuando seas viejo en la carne, sé joven en el alma: Fernando Calderón Zacatecas.
La vejez existe cuando se empieza a decir: nunca me he sentido tan joven: Jules Renard.
La vejez nos arrebata lo que hemos heredado y nos da lo que hemos merecido: Gerald Brenan.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día. Un hombre no es viejo hasta que comienza a quejarse en vez de soñar.
Concluyamos con estos proverbios:
“Un hombre no envejece cuando se le arruga la piel sino cuando se arrugan sus sueños y sus esperanzas.
Viejo es quien considera que su tarea está cumplida. El que se levanta sin metas y se acuesta sin esperanzas. Pero más viejo quien termina de leerlos y no se acuerda de ninguno.
Y como dice el bardo Raúl Basurto Morales, con su habitual prosopopeya: “Los cerros son viejos, pero reverdecen”. Así somos.