
Con permisos en regla, la pérgola de negocio impactado por auto: alcaldía
MÉXICO, DF, a 8 de Abril de 2015.- Tras una huelga de varias semanas, y posteriormente una serie de negociaciones que jornaleros agrícolas del Valle de San Quintín en Baja California realizan a fin exigir salarios adecuados y prestaciones de ley, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, envió una carta para expresarles su solidaridad e informarles que “sus demandas son las nuestras”.
En esta misiva el mandatario destacó que las demandas de estos jornaleros son iguales a las que su gobierno ha peleado desde hace un año.
“Porque exhiben que su trabajo alcanza y sobra para mantener precios competitivos y ganancias suficientes a sus empresas”, por lo tanto el problema, remarcó, no es la productividad de la mano de obra,” sino la redistribución del fruto de trabajo ganado honestamente”, consideró.
Dijo que la exigencia hecha por los trabajadores en San Quintín al solicitar sueldos más altos, y prestaciones de ley, es igual a nuestra exigencia como gobierno, expuso.
“Su exigencia es nuestra porque el precio que año con año se decreta para el salario mínimo –ubicado en niveles tan bajos- coloca las negociaciones laborales en una desventaja inaceptable para los trabajadores de más bajos sueldos”, acotó.
Pero no sólo se trata de sueldos en extremo precarios, distinguió, se ha llegado a tal nivel que “para contar con dinero líquido, del día a día, se está dispuesto a renunciar a otras tantas prestaciones constitucionales elementales para una vida digna”, señaló.
En esta carta, Mancera Espinosa explicó a los jornaleros que desde hace un año, se ha insistido en varios foros “de que el problema de la economía del mercado laboral en México no radica sólo en los mercados informales”, expuso, sino que además se encuentran “precisamente en los mercados formales, donde existe un contrato firmado, un vínculo jurídico entre empresas y trabajadores”, aseguró.
Y aunque precisó que los trabajadores agrícolas de San Quintín, ganan más que el salario mínimo del resto del país, recordó que para haber logrado un sueldo de entre 100 a 120 pesos diarios “han tenido que sacrificar algunas prestaciones como aguinaldo, vacaciones, séptimo día, etc.”
Desde luego este escenario, dijo, “es ajeno a un país que se dice democrático y que se requiere moderno y solidario”.
El jefe de Gobierno capitalino consideró que el movimiento de San Quintín, Baja California “arroja luz a una situación que desde el Gobierno de la ciudad de México, hemos señalado insistentemente: el mercado laboral formal produce pobres, incluso pobres extremos, y éste es el mensaje que nuestra economía necesita erradicar.
Finalmente consideró que lo que la sociedad y el pacto social requieren con urgencia “es la certeza de que el trabajo duro, el trabajo honesto, el trabajo legal sirve para salir de la pobreza, de la pobreza del hambre” y por ello ofreció desde la capital del país todo el apoyo para las negociaciones “siempre pacíficas y por la vía legal” a todos los jornaleros.