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CIUDAD DE MÉXICO, 1 de marzo de 2016.- La clase política perdió la compostura durante la visita del Papa Francisco, afirmó en entrevista con Quadratín México el especialista religioso Bernardo Barranco.
“Es lo que vimos con el Papa, una clase política que perdió la compostura política y estética, querían sacarse la foto con el Papa, charlar, estar con él un momento y los demás le importaban un comino, incluso algunos gobernadores emularon al ex presidente Vicente Fox y le besaron el anillo, como fue el caso de Claudia Pavlovich de Sonora o Manuel Velasco de Chiapas”, dijo el autor de Las batallas del Estado laico. La reforma a la libertad religiosa, editado por Grijalbo, de reciente aparición.
“El Papa fue mucho más sereno que la clase política que pletóricamente se desdibujó en gastos, en deferencias y tanta seguridad como el caso de la ciudad de México que inhibió la participación de la gente, mucha gente está molesta porque no pudo asistir a verlo o sus calles fueron bloqueadas, hay cierto malestar sobre como la clase política manejó”, añadió.
Barranco señala en su libro que tanto la clase política como el clero representan una amenaza para el Estado laico mexicano, y que ambos grupos están demasiado cerca, situación que no fue indiferente al Papa Francisco, que lo plasmó en su mensaje a los obispos que lo recibieron en la Catedral Metropolitana.
“Es un libro que anticipa el planteamiento del Papa cuando le reprocha a los obispos que se alejan de la sociedad, que hacen acuerdos en lo oscurito, que traen pleitos entre ellos, están en zona de confort con los faraones del momento y por eso los invita a salir de esa zona, del concubinato con el poder y que tengan más celo religioso, pastoral, evangélico y profético”.
Empero, Barranco dedujo que el mensaje fue echado en saco roto por parte de la cúpula católica, y se refirió al Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera, quien aseguró que ignoraba las declaraciones del Papa durante su viaje de regreso a Europa, respecto a que si un obispo sabía de un caso de pederastia y no denunciaba, debía renunciar.
“Él es uno de los acusados de encubrimiento al padre Marcial Maciel y al padre Nicolás Aguilar y decir ‘yo no lo escuché, pues no sé porque no estaba en el avión’ con ese aire de frivolidad y evasión, no; los obispos no están en sintonía de aceptar con humildad los reclamos del Papa y en sintonía de aceptar sus reformas y ser más pastorales.
“Yo más bien lo veo más por el clero, jesuitas, dominicos, franciscanos por ahí van a venir más los cambios”, previó.
Cuestionado sobre el duro mensaje a los obispos reunidos en la Catedral, el experto dijo que nunca había visto a un Papa lanzar tan duras palabras, que además parecían tener dedicatoria para Rivera Carrera.
“Fue un coscorrón, una sacudida, no quiere al clero mimetizado con el poder, con los faraones. Ve la diferencia con lo que le dijo a los obispos y a los religiosos en Morelia [Michoacán], el tono para estos últimos es de apoyo, de estímulo, de inyectar coraje y en la catedral fue realmente a cuestionar.
“Nunca había visto a un Papa en un viaje ser tan severo con un episcopado como fue en México y Norberto Rivera fue el más señalado de todos, es como el prototipo del actor religioso conservador, es la antítesis de lo que plantea el Papa Francisco”, finalizó.