
El Plan México de la cuarta transformación
Del 1º al 7 de agosto, año con año se lleva a cabo la Semana Mundial de la Lactancia que promueve la Alianza Mundial pro Lactancia Materna desde hace 22 años, y que en esta ocasión lleva por lema: “Lactancia materna: un triunfo para toda la vida”.
La lactancia materna es una práctica natural de toda madre. Desde que somos pequeños, concebimos como normal el hecho de ver a madres amamantar a sus hijos, a veces sin importar el momento y el lugar porque cuando un bebe tiene hambre, no hay tiempo o permiso que valga.
Lamentablemente, en los últimos años, es cada vez menos frecuente que las madres amamanten a sus hijos, algunas ocasiones por que argumentan no haber producido leche ignorando que al principio son esas gotitas de calostro las más valiosas y suficientes. Otras, por pudor, estética o supuesta comodidad y sin duda, la mayoría es por ignorancia y falta de apoyo del médico, la enfermera o nuestra propia familia. Esto también provocado por el incremento en la promoción y venta de fórmulas lácteas que sustituyen la leche materna.
Las industrias dedicadas a producir y vender fórmulas lácteas no pierden su tiempo; se han abocado a ir con médicos y enfermeras a promover e incluso a regalar los primeros botes de leche para las mamás en los hospitales públicos principalmente. Claro, después los tienen que comprar.
En primer lugar, todo bebe debiera ser alimentado durante los primeros seis meses exclusivamente con leche materna porqué ningún otro alimento contiene los nutrientes que esta le proporciona. Los expertos afirman que la leche materna acelerará la maduración de los órganos del bebé, de su sistema inmunológico y reduce el riesgo de muerte de los recién nacidos cuando estos toman leche materna dentro de una hora posterior al nacimiento, aunado a que previene padecimientos como la obesidad y la diabetes, que en los últimos años por falta de lactancia materna, entre otros factores, han incrementado considerablemente, al grado que hoy día es un problema de salud pública.
Iniciarse en la lactancia conlleva un aprendizaje para el bebe y la mamá. La liga de la leche, que está presente en prácticamente todo el mundo y en nuestro país, es un gran apoyo, además de la información que puede ser consultada en internet.
Las fórmulas lácteas que sustituyen a la leche materna, por sí solas no son malas pero el problema radica en que jamás lograrán proporcionar al bebé las defensas y beneficios que este requiere, y, al ser artificiales, sustituyen la función que corresponde a nuestro cuerpo, aunado a que contienen en su mayoría demasiada azúcar que crea una adicción del bebe a la misma.
El cuerpo femenino, está diseñado precisamente para alimentar a nuestros hijos y cuando esto no ocurre, reacciona. Actualmente, existen datos e investigaciones que demuestran que cuando una mujer amamanta, le ayuda a prevenir el cáncer de mama, anemia, osteoporosis, fracturas y también le ayuda a bajar el peso ganado durante el embarazo, ya que al amamantar se consumen entre 450 y 500 calorías al día.
Aunado a lo anterior, una de las ganancias más importantes es que al amamantar al bebe se crea un lazo afectivo que beneficia el carácter y autoestima de los niños. Expertos afirman que los bebés que son amamantados tienden a llorar menos y son más seguros emocionalmente. Asimismo, representa un ahorro a la economía familiar.
En un mundo cada vez más industrializado, víctima de la comida rápida, lo peor que puede pasar es que nuestro propio cuerpo deje de realizar las funciones orgánicas para las que fue creado, dando pie a seres humanos cada vez más débiles y propensos a enfermedades que anteriormente no eran una preocupación.
Queridas amigas, no le den la espalda a su bebé, denle el pecho.