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CIUDAD DE MÉXICO, 6 de febrero de 2016.- Al menos 200 millones de mujeres y niñas de 30 países han sufrido mutilación genital femenina, reveló la Organización de las Naciones Unidas.
En el marco del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), que se conmemora este 6 de febrero, la ONU recordó que es una práctica violenta que marca a niñas y adolescentes para toda la vida, además de poner en riesgo su salud, privarlas de sus derechos y negarles la posibilidad de alcanzar su pleno potencial.
Ante los efectos negativos tanto para las mujeres como para la sociedad en su conjunto que deja dicha práctica, Anthony Lake y Babatunde Osotimehin, directores ejecutivos del Fondo de las Naciones Unidas Para La Infancia (Unicef) y el Fondo de Población de la ONU (Unfpa), respectivamente, llamaron a erradicar esas mutilaciones para 2030.
Afirmaron que esa práctica también refleja la discriminación de género y perpetúa un círculo vicioso que afecta el desarrollo.
Los jefes de ambas agencias llamaron a mejorar la recolección de datos para medir las dimensiones de esa práctica y poder actuar de manera más eficiente.
Señalaron que hace falta informar y estimular más a las comunidades y familias para que abandonen ese tipo de violencia, y destacaron la necesidad de trabajar con un mayor número de comunidades médicas tradicionales y no tradicionales, persuadiéndolas para que se nieguen a practicar o apoyar la mutilación.
La Mutilación Genital Femenina está presente principalmente en África y Medio Oriente, aunque también afecta a comunidades en Asia, Australia, Europa, América del Norte y del Sur.
La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos consistentes en alterar o dañar los órganos genitales femeninos por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas, y es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.
La ONU puntualizó que para abandonar la práctica de la mutilación genital femenina, es necesario realizar esfuerzos sistemáticos y coordinados que involucren a las comunidades enteras, que se enfoquen en los derechos humanos y en la igualdad de género.