
Clausuran verificentro en CDMX; usaba dispositivo que altera mediciones
MÉXICO, DF., 20 de junio de 2015.- Eran las 07:15 horas cuando se veía a algunas patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) merodear por la calle 312 de la Nueva Atzacoalco, en la delegación Gustavo A. Madero. En la esquina de Eduardo Molina, algunos hombres con radio reportaban los movimientos.
En esa zona, donde hace siete años ocurrió la tragedia del New’s Divine, en la que por un fallido operativo policíaco realizado en la discoteca fallecieron 12 personas, ver patrullas levanta desconfianza entre los vecinos.
Pero a diferencia de aquel fatídico 20 de junio de 2008, en que la presencia policíaca era más numerosa y represiva, ahora era para alistar la llegada del jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, quien tenía una cita programada a las 07:30 horas con los familiares de las 12 víctimas de la redada, como en su momento la calificó el entonces presidente de la comisión de Derechos Humanos del DF, Emilio Álvarez Icaza.
Los medios de comunicación no fueron invitados. El evento no aparecía en la agenda del gobierno de la ciudad de México, que para este sábado no registraba eventos programados.
Pero el titular del GDF llegó puntual, serio, con saco y pantalón negros, camisa blanca y sin corbata, acompañado de dos de sus hombres de confianza, el consejero jurídico José Ramón Amieva y el Secretario de Gobierno Héctor Serrano, quien acusaba los estragos de la desmañanada.
Los funcionarios entraron junto con la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Perla Gómez, al Memorial News Divine Nunca Más, que ocupa lo que hasta ese 20 de junio había sido restaurante, discoteca, centro de reunión de jóvenes, establecimiento que abría y cerraba según fueran las verificaciones administrativas de la delegación y el tamaño de las extorsiones que pidieran los encargados de la demarcación.
Pasaron siete años para que los familiares vieran cristalizado su deseo de que se convirtiera en un memorial, un lugar donde ellos dieran a conocer que sus seres queridos habían muerto por un operativo policíaco, un sitio para reivindicarlos luego de la criminalización a la que se vieron expuestos y con la que se justificó la redada, pero sobre todo, para que no se olvide ni se repita la tragedia de aquella tarde del viernes 20 de junio de 2008.
Mancera entró al lugar donde serio y afectuoso, musitaban sus saludos.
Las paredes del lugar que alguna vez fue de dos pisos y cuya pista se encontraba en la segunda planta, ahora sólo conserva algunos fragmentos originales de sus paredes y los grafitis pintados con el nombre del lugar.
En las sillas colocadas en círculo y con ramos de flores al centro, Mancera ocupó el lugar principal, y a su lado estaban los familiares de las víctimas, sus rostros tristes. Una de ellas era Leticia Morales, madre de Rafael Morales, un joven de 15 años que aquella tarde se fue a divertir luego de terminar sus clases, en una zona donde las opciones de diversión para adolescentes eran escasas y en la que el News Divine era famoso por ello.
Morales es una de las familiares de víctimas más combativas del grupo de padres que ha visto cómo su deseo de construir el memorial y obtener justicia lleva ya siete años. Ella y otros, como Carmen Rivas y Leonardo Amador, padres de Leonardo Amador Rivas, recurrieron en los primeros meses a cerrar calles, a aceptar la ayuda de la panista Mariana Gómez del Campo, cuyo abogado los decepcionó, acudieron a decenas de reuniones en la Comisión de Derechos Humanos del DF, con diferentes presidentes, primero con Álvarez Icaza, luego con Luis González Placencia y actualmente con Perla Gómez.
También se reunieron con el anterior jefe de gobierno del DF Marcelo Ebrard y de dos años a la fecha con Mancera, a quien sienten más cercano.
Mancera -que sustituyó a Rodolfo Félix luego de que el ex procurador renunció a consecuencia de los abusos perpetrados por ministerios públicos contra jóvenes detenidos en el News Divine- en ese cargo ya se había disculpado con familiares de las víctimas, y lo hizo junto con el ex secretario de Seguridad Pública, Manuel Mondragón y Kalb.
Ahora como jefe de Gobierno, Mancera volvió a disculparse. La disculpa pública forma parte de la recomendación 11/2008 emitida por la CDHDF al GDF por los sucesos del 20 de junio de 2008.
«Hoy les reiteramos esa disculpa, esa disculpa pública a nombre del Gobierno de la Ciudad de México. Ha quedado pendiente este tramo que hoy quiero dejar constancia del cumplimiento en toda su extensión de la disculpa por parte del gobierno, no de la institución de la procuraduría o de la institución de la Secretaría de Seguridad Pública, como ya se había hecho, sino por parte del gobierno», dijo Mancera durante su participación.
Según algunos medios de comunicación, el anterior jefe de Gobierno ya se había disculpado en julio de 2008 ante los familiares, pero Leticia Morales recordó que dicha disculpa no fue tal.
Ella le agradeció que gracias a su gestión se aceleró la construcción del Memorial, que también formaba parte de la recomendación y que el director del Instituto de la Juventud de Ebrard, Javier Hidalgo tuvo alguna vez la peregrina idea de que permaneciera como disco, pero sin venta de bebidas alcohólicas, algo que los familiares rechazaron tajantemente.
«Quiero darle las gracias al jefe de Gobierno, que nos costó mucho tener este lugar, usted lo aprobó hace dos años y ahora ya está», le expresó.
«También darle la gracias porque obtuvimos la perpetuidad de los panteones de nuestros hijos, era muy importante para nosotros y no lo habíamos obtenido en la administración pasada», agregó, con lágrimas en los ojos.
Ahora está pendiente la justicia, la sanción a los mandos responsables del operativo, el castigo que piden para el ex jefe delegacional de Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil, y el ex titular de la SSPDF, Joel Ortega Cuevas -ahora director del Metro- y el ex procurador Rodolfo Félix.
Un caso donde el responsable directo del operativo, el ex director de la Unipol, Guillermo Zayas ha impedido el peso de la justicia a través de amparos, mientras que el ex gerente del lugar, Alfredo Maya a quien apodaban El Candy y que alguna vez fue la voz del sonido Patrick Miller, fue apresado a los pocos días.
Los padres están dispuestos a esperar otros siete años más, de ser necesario, para obtener justicia.