CIUDAD DE MÉXICO, 12 de abril de 2016.- El poco apoyo y la falta de seguridad al campo son los graves problemas que enfrentan los poco más de cinco millones de campesinos mexicanos, quienes exigen que el Gobierno aplique todos los recursos para levantar la producción agrícola del país, asegura en entrevista con Quadratín México, José Narro Céspedes, dirigente de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), quien acepta que las protestas y plantones que realizan en la Ciudad de México “son un método de presión para las autoridades, no para los capitalinos”.

Narro Céspedes afirma que el incumplimiento de los acuerdos, que datan desde el mandato de Enrique Peña Nieto, no se han cristalizado por la falta de interés y que sumado con la delincuencia organizada se agrava la problemática para sustentar al campo nacional.

“Lo que nosotros hemos venido haciendo con este nuevo Gobierno es que se cumplan con nuevos acuerdos para que se pudieran resarcir algunos resultados del Tratado de Libre Comercio y también cerrar el retroceso del campo mexicano, y dar salida a una nueva Ley Agraria para que los campesinos puedan trabajar sus tierras y que reciban el apoyo necesario.

“Estos dos temas siguen inconclusos, además de que el Gobierno no ha cumplido con un acuerdo que teníamos desde hace tres años, compromiso que hizo con el campo, hasta ahora incumplido. Es mucho lo prometido, como la armonización con las leyes de las libertades indígenas, la cual protege a las comunidades rurales y sus derechos a la tierra, agua en contra de las empresas mineras y eléctricas del país, porque todo esto que se había tratado se mantiene en letra muerta”, se queja el dirigente de la CNPA.

Destaca que la violencia de los grupos del narcotráfico es otra de las situaciones que deben enfrentar los trabajadores agrícolas, pues deben enfrentar extorsiones, secuestros, robos de productos y hasta de sus tierras.

Explica que uno de los Estados con mayor aportación al Producto Interno Bruto (PIB) de México es Michoacán, que desafortunadamente no ha podido erradicar la presencia de estas células delictivas, como el caso de Los Templarios, la Familia Michoacana y en el último año con la entrada del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

“Tamaulipas, Durango, Sinaloa, Zacatecas, Jalisco, Michoacán son los estados con mayores niveles de violencia y el último es uno de los estados más inseguros y donde la delincuencia se mantiene asentada en ese estado.

“Esta es una problemática que se ha ido sumando a las que ya de por sí tienen los campesinos, y, sin duda, es una manera de frenar la producción”, asegura.

No hay leyes de apoyo

Narro Céspedes confiesa que las legislaciones para apoyo integral al campo aún no se cumplen y los temas pendientes como la baja de los precios energéticos es otro de los pendientes que no se logra disipar.

“Hasta ahora no hay legislaciones que cumplan y apoyen al campo, a los campesinos, a los ejidatarios, porque los dueños de la política social del país solamente han dado discursos de mentira de este gobierno y de los gobiernos del PAN, que tampoco cumplieron con este acuerdo de apoyo al campo”, dice y agrega:

“También está pendiente el tema de bajar el precio de los energéticos, a pesar de que ya hay un acuerdo con el Gobierno de reducir a siete pesos el valor del diésel, buscaremos que se homologuen con los precios que se dan en Estados Unidos…”

En las cifras de los campesinos que perciben apoyo federal, aseguró que poco antes de la administración de Enrique Peña Nieto eran de 120 a 150 mil productores beneficiados, a la fecha se contabilizan 300 mil que tienen el saldo de 85 y 100 mil pesos bimestrales.

“Son más de cinco millones de personas, campesinas y agricultores que están registrados, pero no todos ellos reciben el beneficio, solamente el 10 por ciento es el que tiene este dinero, es decir, que son como 300 mil productores que están en el programa de apoyo”, detalla.

Movilizaciones hasta ser escuchados

En caso de no recibir respuestas satisfactorias, el dirigente de la CNPA augura que las manifestaciones seguirán en diferentes ciudades del país, donde se incluyó a la Ciudad de México.

“Nos seguiremos movilizando en caso de no recibir las respuestas satisfactorias, no vamos a caer en el juego de insensibilidad del Gobierno federal. Solamente hemos tenido oídos sordos por parte de la autoridad, no nos escuchan, porque hasta ahora solo hemos recibido las respuestas del autoritarismo. Y si no nos escuchan volveremos en los próximos meses.

“Con esta última movilización, el campo se pone pie de nueva cuenta, se vuelve a buscar la libertad de los presos políticos y que la lucha social no sea penalizada, porque estamos buscando justicia para millones de campesinos, estamos luchando por leyes y derechos, que no nos vean como un sistema asistencialista o a un sector de que nos tienen que dar migajas para sobrevivir”, finaliza el dirigente de los campesinos.