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MÉXICO, DF., 3 de octubre de 2015.- Víctor Chávez es un vecino de Tepito que transporta agua en su motoneta y carga un rollo de bolsas de plástico, como las que hay en el súper para las frutas. ¿La intención? Regalar agua a los manifestantes de algunas marchas, como los que acudieron a la conmemoración de la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968.
Este viernes, algunos lo veían con desconfianza, otros se le acercaban tímidamente y sólo hasta que él mismo gritó “¿quieren agua? Antes que nos la privaticen” fue que se animaron y le pidieron el vital líquido, en una tarde donde no hubo nube alguna que aplacara al sol.
Entonces agarraba uno de los garrafones que tenía cerca de su motoneta y con habilidad cortaba una bolsita y le echaba agua, algo así como medio litro y se las regalaba. No faltaba el que le preguntara “¿cuánto te debo?” Y él les respondía, “nada, es para apoyar”.
Durante la movilización, se le acercó toda clase de manifestantes: jóvenes, adultos mayores, mujeres, hombres, algunos con pinta de estudiantes universitarios, otros de negro, pero con el común denominador de ir sedientos.
Entrevistado por Quadratín a la salida del bajo puente de Eje Central, a la altura de Garibaldi, recordó que desde la tercera marcha de Ayotzinapa decidió “como ciudadano que está hasta la madre” contribuir “con un pequeño grano de arroz” y regalar agua.
Aseguró que hasta ese punto en la marcha del 2 de octubre llevaba 6 garrafones consumidos y ya pensaba ir por más.
El vecino de Tepito compartió que en la marcha de noviembre del 2014 le tocó ser perseguido, como otros ciudadanos, por los granaderos.
Y en la marcha de este 2 de octubre Víctor no se quedó en un sólo punto y cuando los contingentes llegaron al Zócalo los alcanzó y les volvió a llevar agua, pero en el camino aprovechó para reclamarle a unos jóvenes que hacían pintas en las vallas de la calle 5 de Mayo y dijo que así no contribuían a cambiar las cosas.
Es pues, “un ciudadano hasta la madre” que prefiere contribuir regalando agua y que pone de su bolsillo.