
Visión financiera
El sexto sentido
La sabiduría o conocimiento con amor no se aprende con los limitados sentidos, escapa del mundo tridimensional, su voz posee más matices que los que se encuentran en esta realidad. La sabiduría es corazonada e intuición, voz interna que alerta, clama, previene y canta. Es palabra, casi indescifrable, metáfora de vida, poema colgado en los sin sentidos y enredaderas del día a día.
La intuición puede encontrarse en los elementos intangibles que vagan libremente en el subconsciente y en el mundo de los registros Akáshicos o acervo del alma humana, el reino de las ideas. La intuición está en cada ser, en ti y en mí. Es el sexto sentido.
Hay que recordar que los registros Akáshicos también se le conoce como: Libro de la Vida, Libro del Alma, Libro de los Recuerdos, Crónica Ákasha, Anales Akáshicos, Fuente de los Decretos, Memoria del Mundo, Memoria de la Mente Universal, La Eterna Tabla, Archivos Cósmicos de Creación o Libro del Tiempo.
Registrar colores, formas, texturas, aromas, sabores y sonidos no basta para abrazar una verdad. Existe un elemento que va más allá de las limitantes tradicionales, que abarca realidades no imaginadas, que catapulta emociones, raíces e historias, que vuelve transparente lo oculto y sintetiza las contradicciones. Es la antesala del ¡Eureka! De la fastuosa serendipia, de la fiesta de los sentidos y la percepción íntegra.
Nuestro sexto sentido conecta con los mundos invisibles, con las verdades que escapan al escrutinio meramente científico, que nos conectan con nuestra potencialidad y nos abre de par en par las puertas del entendimiento.
Pero la intuición se evade fácilmente. Rehúye de las prisas cotidianas y el ruido. Evade el escrutinio público, las pruebas de existencia con precisión matemática. La intuición habla de manera silente, pausada, cuando se logra la serenidad, cuando no se acicatea, fuerza o apresura. Su voz es inconfundible: tiene tu modulación y tono, tu timbre. Emplea las palabras correctas que regularmente utilizas, reproduce cabalmente tus diálogos internos. Es una voz que mana de ti mismo, pero con una convicción que procede de otras muchas fuentes, de la propia sabiduría del mundo.
En el cine, esta intuición se representa de muchas formas, a veces como un pequeño grillito o consciencia para Pinocho. A veces habla con luz y múltiples símbolos de “verdad”.
En el ámbito empresarial por mucho tiempo fue desechada de las decisiones importantes bajo la premisa de que lo que no se puede medir no existe. ¡Gran error! El 50 por ciento de las innovaciones y soluciones proceden de ideas aparentemente desconectadas de los procedimientos o políticas habituales, de las corazonadas.
Pero, ¿cómo atraer a la intuición? Simplemente con la consciencia del instante que vives. Y esto se logra solamente al respirar lentamente. Las grandes soluciones e inspiración están en cada uno de nosotros ya, en este momento. Sólo debemos ser conscientes de ello.
Vale mencionar que la corazonada emplea muchos disfraces que logran confundir a algunos que los llaman ocurrencias sin sentido o momentáneas locuras. Las “lluvias de ideas” son llamados certeros para que la intuición aparezca. Y no, no tiene ningún rasgo de paranoia.