Firman alianza IMPI y CANAINTEX contra la piratería
CIUDAD DE MÉXICO, 12 de octubre de 2026.- La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) rebasa el ámbito comercial, pues además de su continuidad está en juego la orientación que adoptará la integración económica de América del Norte en los próximos años, enfatizó la directora de la Facultad de Economía (FE) de la UNAM, Lorena Rodríguez León.
Esa incorporación con América del Norte ha permitido construir una importante plataforma exportadora y convertido a nuestro país en pieza fundamental de diversas cadenas productivas regionales, pero ello coexiste con crecimiento económico insuficiente, baja inversión pública, limitados encadenamientos productivos internos, fuertes desigualdades regionales, elevada dependencia tecnológica y brechas persistentes en materia salarial y laboral, argumentó.
Al inaugurar el seminario “T-MEC, Reindustrialización y Plan México: desafíos y propuestas”, cuestionó si la actual reorganización de la economía mundial puede constituirse en verdadera oportunidad para transformar la estructura productiva de nuestra nación, o únicamente profundizará su función como plataforma manufacturera dependiente de tecnologías, insumos y decisiones que se toman afuera de fronteras mexicanas.
Y añadió: Reindustrializar significa construir capacidades productivas, científicas y tecnológicas propias, fortalecer a las empresas nacionales, articular a las micro, pequeñas y medianas empresas con sectores de mayor rentabilidad, formar recursos humanos especializados, desarrollar infraestructura y orientar la inversión hacia objetivos económicos, sociales y ambientales de largo plazo.
Lorena Rodríguez agregó que el Plan México -otro de los temas que articulan el seminario- representa la intención de recuperar la planeación económica y fortalecer las capacidades del Estado para conducir el desarrollo productivo nacional. Sus objetivos son incrementar la inversión, elevar el contenido nacional, sustituir importaciones, crear empleos de calidad y fortalecer sectores estratégicos.
“Su cumplimiento dependerá de que esos ambiciosos objetivos se traduzcan en instituciones, recursos, instrumentos y mecanismos que sean realmente eficaces para llevarlos a cabo. También dependerán de una coordinación profunda entre las diferentes instancias gubernamentales, los poderes políticos del país y de una articulación estrecha con la academia”, subrayó.
El profesor de la FE y coordinador del seminario, Samuel Ortiz Velásquez, explicó que el encuentro -organizado por la FE y El Colegio de la Frontera Norte- se compila en una obra colectiva dedicada al T-MEC en tres tomos, resultado del esfuerzo de 82 personas especialistas provenientes de 33 instituciones.
“Hemos sostenido una agenda proactiva de investigación que aporta a la discusión pública libros académicos especializados. Desde una perspectiva analítica, los hallazgos de las investigaciones sugieren que el T-MEC debe dimensionarse como un valioso instrumento de política comercial, pero no como un sustituto de una estrategia de desarrollo económico e institucional”, aseveró.
Hacia otra etapa
A decir del presidente de la Comisión de Seguimiento a la Implementación y Revisión del T-MEC en el Senado de la República, Carlos Humberto Suárez Flores, este instrumento comercial, la reindustrialización y el Plan México no pueden ir desasociados, sino en la misma dirección.
Durante las últimas décadas, México construyó una de las plataformas manufactureras más significativas de América Latina y profundizó su integración productiva con América del Norte. El T-MEC es más que un acuerdo comercial, es una arquitectura institucional que organiza una parte sustantiva de nuestras relaciones y de inversión con Estados Unidos y Canadá, destacó.
El senador expuso que la globalización basada en la búsqueda de menores costos da paso a una economía donde tienen cada vez mayor relevancia la seguridad de las cadenas de suministro y temas como energía, infraestructura, minerales estratégicos (de gran importancia con la inteligencia artificial), semiconductores y capacidad de crear bienes esenciales.
De acuerdo con el legislador, hablamos de relocalización, pero debemos evitar entenderla únicamente como la llegada de nuevas plantas industriales. Nos volvimos un país maquilador y nos movimos a uno de manufactura; sin embargo, nos falta una siguiente etapa y es lo que debemos buscar: cómo llegar a desarrollar capacidades productivas a partir de la inversión.




