Una presidenta científica, una ciencia para México
El maestro Carreño Carlón decía sobre las crisis y la contención en la administración pública que habría que aprovechar los momentos informativos y transformar los negativos en comunicación, en positivos. No es sencillo, es un arte de estratega pocas ocasiones lograda, pero aunque se diera el resultado deseado casi nunca trasciende y el yerro se arrastra por años, llevando incluso carreras políticas al olvido.
Es curioso lo que pasa con la Jefa de gobierno y el descrédito por el uso del color morado y la llamada ajolotización de la capital. Su popularidad entre los chilangos ha caído casi un 12 por ciento en un mes, según distintos estudios de opinión y hay que decirlo: se equivocó, pero en contrasentido hay un fenómeno de conocimiento del personaje que anteriormente no sucedía, a pesar de su 69 por ciento de popularidad. Sin duda está en una crisis.
La noticia llegó desde Tijuana hasta Yucatán, hoy todo el país sabe quién es Clara Brugada. Los ajolotes nadaron lejos y ahora la mandataria de la CDMX cuenta con un nivel de reconocimiento que aunque no se ha medido, medios locales de no pocas entidades y el vox populi ya traen en el radar, aunque no de manera positiva, pero con posibilidades de revertir comunicativamente hablando. Ya sucedió con la Presidenta, que incluso con él derrumbe de una Línea del Metro, 26 muertos y otros pendientes, pudo llegar a donde está.
He salido a otros estados y platicando con sus habitantes hoy hablan u opinan con seguridad de la gobernadora de los ajolotes. Si lo que se dijo en aquellas clases de comunicación política en esa universidad al poniente de la CDMX no es equivocado, estamos frente a un momento que pudiera no resultar en un panorama no tan sombrío, como actualmente pinta para la jefa de gobierno.
La narrativa para Clara Brugada y su administración es desfavorable en la CDMX, incluso en la conversación de las y los chilangos se habla de opacidad y corrupción en los contratos de las obras, de la pintura utilizada y lo que podría derivar a través de denuncias que han señalado e ingresado partidos políticos. Incluso algunos columnistas vaticinan que Morena perderá algunas alcaldías de la Ciudad de México , pero en el resto de la República, por obviedad, sólo se habla de la jefa de gobierno y los ajolotes en un estado neutro que podría resultar en una área de oportunidad si se trabaja adecuadamente y con narrativas comunicativas sólidas, acompañadas de acciones acertadas.
Aún no sabemos el desenlace del episodio de la ajolotización, pero todo indica que se reducirá al éxito de la capital en el reto de la inauguración del Mundial del Futbol y qué tan caótico pudiera resultar en próximos días la cotidianidad de los millones de capitalinos y los alrededor de cuatro y medio millones de personas que se estima visiten la CDMX durante esos días de la justa mundialista.
Dentro de la crisis mediática, en redes sociales y de realidad que ha alcanzado a la jefa de gobierno hay una posibilidad que podría potenciar, increíblemente, sus posibilidades. A Clara Brugada le quedarían dos años de gobierno efectivo o poco más para aprovechar esa pequeña ventana que de manera involuntaria parece abrirse y que, de trabajarse con la estrategia adecuada -y si el fuego amigo lo permiten- podría posicionarla de cara al 2030. Veremos si la corriente de la ajolotización la llevan hacia buen puerto o hunden sus aspiraciones en los rápidos de la Ciudad.
J. Fabián Arellano Merino es periodista, consultor especialista en temas de comunicación institucional, pero sobre todo contador de historias