CIUDAD DE MÉXICO, 24 de febrero de 2021.- Al igual que las vacunas contra la Covid 19, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, señaló que los derechos humanos no conducirán a un mundo más saludable si solo están disponibles para unos pocos privilegiados.

En sus palabras durante el Informe de la Asamblea General sobre el llamado a la acción por los derechos humanos, hizo un llamamiento a todos los Estados Miembros para que garanticen que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, los mecanismos de los órganos creados en virtud de tratados y otras actividades críticas de derechos humanos tengan los recursos necesarios para llevar a cabo este mandato y cumplir la promesa compartida de proteger y promover los derechos humanos.

“Necesitamos una determinación renovada, concertada y mundial para garantizar la protección de los derechos humanos de todas las personas, en todas partes y en todas las situaciones. Todos debemos unir fuerzas para cumplir”, indicó.

El Secretario General de la ONU dijo que solo trabajando juntos podrán forjar un nuevo contrato social que refleje el respeto y la protección de todas las personas y tenga sus raíces en los derechos humanos universales.

Al entrar en el segundo año del Llamado a la Acción, confió trabajar en estrecha colaboración con todos para cumplir las más altas aspiraciones de los pueblos del mundo: los derechos humanos y la dignidad para todos, reiteró.

De la devastación y el sufrimiento causado por la pandemia de Covid 19, lamentó que ha afectado a todas las sociedades. “La crisis de salud se convirtió rápidamente en una crisis económica, una crisis humanitaria y una crisis de derechos humanos”, alertó.

“La pandemia ha golpeado fuertemente los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos en todas las regiones, revelando una vez más su profunda correlación. Los sistemas de derechos y protección se han probado, debilitado y, en algunos lugares, roto”, lamentó Guterres.

Agregó que las mujeres, las minorías, las personas adultas mayores, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y otros han sufrido de manera desproporcionada, pues también han sido testigos, con el pretexto de la pandemia, de una proliferación de medidas autoritarias de seguridad y emergencia destinadas a reprimir las voces disonantes, abolir las libertades más fundamentales, silenciar a los medios independientes y obstruir y estrangular el espacio cívico.

“Se han expuesto desigualdades y patrones de discriminación: sistemas de salud inadecuados; protección social insuficiente; desigualdades estructurales, en particular una fuerte disminución de la igualdad de género; degradación ambiental; la crisis climática”, advirtió el Secretario General de la ONU.