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CIUDAD DE MÉXICO, 6 de noviembre de 2025.- En un año marcado por el reordenamiento fiscal, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) se ha convertido en uno de los pilares de los ingresos públicos.
Con Alex Tonatiuh Márquez Hernández al frente de la Dirección General de Investigación Aduanera, la ANAM ha impulsado una estrategia de inteligencia fiscal y trazabilidad que se traduce en mejor recaudación y mayor control aduanero.
“La tecnología garantiza Estado de derecho y asegura que cada operación deje un registro verificable. Esa es la base de una recaudación sólida y sostenible”,
señala Márquez Hernández, director general de Investigación Aduanera.
La modernización aduanera —que combina rayos X, rayos gamma e inteligencia artificial— ha transformado la forma en que México supervisa su comercio exterior.
Estos sistemas permiten analizar cargas en segundos, detectar patrones anómalos y cruzar datos en tiempo real con información del SAT y de la FGR.
El resultado: más de 7 700 investigaciones abiertas, 818 detenidos y 45 patentes aduanales canceladas por irregularidades.
El impacto financiero es evidente.
En lo que va de 2025, la recaudación aduanera creció 22 % frente al año anterior, generando más de 200 000 millones de pesos adicionales.
De acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Hacienda, la eficiencia alcanzada en aduanas contribuirá con hasta 550 000 millones de pesos adicionales al cierre del bienio 2025-2026.
La Ley Aduanera 2026, que entrará en vigor el próximo enero, refuerza este esquema de control.
Por primera vez, los agentes aduanales deberán certificarse cada tres años, presentar declaración patrimonial anual y serán responsables solidarios de las operaciones que gestionen.
El objetivo no es sancionar más, sino prevenir mejor: crear un ecosistema donde la legalidad y la tecnología trabajen de forma conjunta.
“La trazabilidad no es solo un requisito; es un instrumento de competitividad. Cada carga controlada representa certeza para el Estado y confianza para el sector privado”,
añade Márquez Hernández.
La ANAM maneja más del 80 % del flujo del comercio exterior del país.
Una gestión más eficiente y transparente no solo mejora la recaudación, también reduce costos logísticos y tiempos de despacho, factores críticos para la inversión y la productividad.
De acuerdo con analistas del sector, el avance en digitalización y trazabilidad coloca a México como una de las economías más vigiladas y transparentes de América Latina en materia aduanera.
El proceso, impulsado por la administración federal, busca que la fiscalización sea sinónimo de competitividad y confianza, no de burocracia.
En palabras de Márquez Hernández,
“Una aduana moderna no solo recauda: protege el mercado, garantiza equidad y respalda el crecimiento del país.”