Las pifias de Morena
Recordando A Medallistas Olímpicos
Humberto Mariles Cortés, en Hipismo
El Clavadista J. Capilla, Cuatro Medallas
Un Primer Triunfo Femenil, Pilar Roldán
Medalla de Oro Para Soraya Jiménez
Jorge Herrera Valenzuela
Buscar en el baúl de las historias deportivas y de sus personajes que, con su esfuerzo se abrieron paso, permitió conocer las hazañas de quienes pertenecen a la época romántica del Deporte Mexicano.
Desde siempre la juventud mexicana se distingue por su amor a la práctica de un deporte y lo mismo sucede entre los alumnos del H. Colegio Militar, donde el hipismo, el atletismo y el futbol americano, entre otros, son de la afición juvenil.
Los comentarios periodísticos de este fin de semana, los enfoco en cuatro personajes que, con sus triunfos, en competencias olímpicas, de pie en el podio escucharon letra y música del Himno Nacional Mexicano.
Tres corresponden al Siglo XX y una medallista al iniciarse la presente centuria. Por supuesto que son muchos los que pusieron y ponen en alto nuestro Lábaro Patrio y hacen resonar las notas de la composición de Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó.
Como acostumbramos, primero las damas. Esa cortesía es característica de los mexicanos. En el enunciado al principio aparecen los nombres de dos ilustres medallistas, quienes hicieron historia como lo he de comentar.
LA PRIMERA MEDALLISTA
La celebración de los Juegos Olímpicos México 68, no sólo fue calificada como la de una gran organización y de atención a los miles de atletas, sino la de inigualable cosecha de medallas.
De las nueve preseas logradas, una de plata correspondió a una esforzada joven que se aficionó por la esgrima y se especializó en el manejo del florete.
Pilar Roldán, defeña de nacimiento, es la primera mujer que está en el podio de triunfadores. Su premio, una medalla de plata. Un segundo lugar muy meritorio, era su primera participación en una competencia olímpica y en su Patria.
María del Pilar Roldán Tapia, hija de dos deportistas también internacionales. Su padre, el tenista Ángel Roldán que participó en una Copa Davis y en Roma fue del equipo de esgrima. Doña Teresa Tapia estuvo en canchas como tenista.
Pilar participó en tres Juegos Olímpicos de Verano y obtuvo medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Chicago y de Winnipeg 1959 y 1967, donde también ganó medallas. Es una deportista en retiro, a sus 86 años de edad.
LA DE ORO DE SORAYA
A sus 23 años de edad, la joven naucalpense, Soraya Jiménez Mendivil coronó su carrera como halterofilista, levantadora de pesas, al competir en la Olimpiada de Sídney 2000.
En la categoría 58 kilos, Soraya logró acumular 222.5 kilos suficientes para ser la número uno y la primera mexicana en regresar triunfante con la medalla de oro.
Inicialmente Soraya con su hermana Magali jugaron basquetbol en ligas infantil y juvenil, pero desistió por su baja estatura. Después practicaron bádminton y natación. Soraya se definió por el levantamiento de pesas y su primer podio fue en Colorado Springs, al acumular 120 kilos y obtuvo medalla de bronce.
La primera dorada la recibió, en 1996, en el Torneo Internacional Simón Bolívar, en Venezuela. Al año siguiente participó en el Campeonato Olímpico para Mujeres. Triunfó en la Olimpiada Juvenil y en los Juegos Centroamericanos 1998 y ganó su penúltimo primer lugar, al terminar el Siglo XX en Winnipeg.
En 2004 determinó poner fin a su carrera y tres años después una secuela de enfermedades le deterioró su salud hasta causarle la muerte en marzo de 2013.
Dos mujeres más son medallistas olímpicas:
María del Rosario Espinoza, cuenta con medalla de oro en Pekín 2008, plata en Río de Janeiro 2016 y bronce en Londres 2012, además de su título de Campeona Mundial de Taekwondo.
La sinaloense que a la fecha tiene 36 años de edad, es la segunda con presea aurea; Soraya, en el año 2000. Rosario, es la única mexicana que ha subido tres veces consecutivas al podio.
María Teresa Ramírez Gómez, Maritere para la familia deportiva, es una querida y destacada nadadora que, en 1970, por sus triunfos, fue declarada Reina de la Natación. La defeña, hoy de 72 años, compitió en México 68 y fue tercer lugar en los 800 metros libres; en Múnich 72 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1966.
En Izcalli Santa Clara, Estado de México, impusieron su nombre a una calle y la misma distinción le otorgaron en una calle cercana a un estadio de Panamá.
DON HUMBERTO MARILES
Tuve oportunidad de entablar buena amistad con el general Humberto Mariles Cortés. Un caballista excepcional. Un hombre violento, controvertido, polémico, a quien llegaron a calificar como “un indudablemente gran mexicano”.
El Teniente Coronel Mariles Cortés fue notificado que no debería de acudir los Juegos Olímpicos. Era una orden del Comandante Supremo y Presidente de México, Miguel Alemán Valdés.
La orden fue ignorada por el chihuahuense, que a los 12 años de edad ya andaba en las aulas y campos del H. Colegio Militar, en Popotla, Tacuba, Distrito Federal. Se había despertado en él la afición por el hipismo, según relatos de sus biógrafos.
Enterado el presidente de que Mariles y su equipo estaban en Londres, ordenó que los detuvieran y de inmediato regresara a México. Alemán Valdés afirmó que “que el potrillo carecía de visión en el ojo izquierdo y era nula la posibilidad de tener éxito”.
Intervino el embajador mexicano, el maestro Antonio Armendáriz. Mariles estaba detenido por “desacato, peculado y deserción”. Don Antonio era amigo del caballista y no actúo.
En el habilitado Estadio de Wembley, el chihuahuense se presentó con su equipo: los caballistas militares Alberto Valdez Ramos, Rubén Uriza Castro y Joaquín Solano. “Arete”, nombre impuesto por sus ranuras en las orejas, en efecto era tuerto y Mariles tenía toda la confianza de salir adelante.
La primera medalla de oro la consiguió Mariles Cortés en salto ecuestre, individual. Después los cuatro mexicanos ganaron la segunda aurea, por equipos. En la Competencia de Tres Días, se adjudicaron el tercer lugar, medalla de bronce.
Otro dato en las páginas de la historia del hipismo, Mariles es el único que en una competencia recibió tres medallas olímpicas. Tenía 35 años de edad.
Al retornar a México, el presidente Miguel Alemán recibió al equipo, en Palacio Nacional y lo felicitó por la hazaña. Un abrazo especial le dio a Mariles y en las proximidades del Campo Marte, en el D.F., el presidente dispuso construir caballerizas, un granero y un teatro, además de habitaciones para los caballerangos.
Don Adolfo Ruiz Cortines le cambió el destino a ese lugar, de hípico a centro de actividades culturales: el desde entonces Auditorio Nacional.
La vida del caballista tuvo dos manchas y ambas mezcladas con situaciones de orden penal. En México durante un altercado con un albañil, a un costado de Anillo Periférico, por Chapultepec, dio muerte de un tiro al hombre que lo amenazaba con una espátula metálica. Procesado y sentenciado a 20 años de prisión, fue indultado a los 7 por el presidente Luis Echeverría.
Dijeron que, por falta de recursos, el general Mariles Cortés aceptó ser “correo o burro” para transportar dos maletas con droga de París a México, en noviembre de 1972. Intentaba un segundo viaje cuando la policía francesa lo detuvo y remitió a la prisión de La Santé, donde murió en una celda.
CLAVADISTA DAÑADO POR SU FAMA
En la década de los años cincuenta, al ser victorioso clavadista, a nivel internacional, adquirió popularidad y fama. Ídolo de la juventud. Galán entre las damas. Desde pequeño le gustaba andar en las alturas, subía a las azoteas y a las copas de los árboles.
Joaquín Capilla Pérez, capitalino nacido el 23 de marzo de 1928, era temerario. Lo que en principio lo hizo por juego, la natación, le marcó su futuro. Cuentan que su papá le daba un tostón (cincuenta centavos) por cada clavado de altura que se lanzara.
El querido maestro Mario Tovar lo descubrió en sus habilidades de clavadista y se hizo cargo de sus entrenamientos que lo llevaron a Londres 1948, su incursión a los Juegos Olímpicos y el novato regresó con una medalla de bronce. Empezaba su vida juvenil, a los 19 años.
La siguiente experiencia fue en Helsinki 1952, donde conoció a quien sería su gran amigo, el clavadista Sam Lee. El norteamericano ganó la de oro y Capilla fue segundo lugar, plata.
En los Panamericanos de Buenos Aires, Argentina, ganó dos de oro en 1951 y cuatro años más tarde, en la Ciudad de México, igual número de trofeos dorados. Sumó medallas de oro, porque las obtuvo en competencias en Colombia y en Guatemala.
Creció su fama. Lo llamaron al cine y filmó, dirigido por Gilberto Martínez Solares, en “Paso a la Juventud”. Joaquín perdió el piso. La egolatría y la prepotencia empezaron a derrotarlo y en 1987 ya estaba en el infierno de las drogas, donde lo sacó su segunda esposa, Carmelita Zavala. Lo llevó a Alcohólicos Anónimos.
En las biografías que leí no aparece mención alguna de que estuvo casado con Elvira Castillo Olvera, Miss México 1954. Era directora de un Ballet Acuático. Se sabe que murió en 2020.
Se recuperó el único mexicano que ostentó 4 medallas olímpicas. En la inauguración de la Alberca Olímpica de Ciudad Universitaria, en 1954, Capilla y su amigo Sam Lee dieron una exhibición. Recibió dos reconocimientos, su ingreso al Salón de la Fama del Deporte Mexicano y en 2009 el presidente Felipe Calderón le otorgó el Premio Nacional del Deporte, consistente en medio millón de pesos.
Siete mexicanos y el equipo de futbol Sub 23 forman el resto de los deportistas que han obtenido Medalla de Oro Olímpica:
Felipe “El Tibio” Muñoz Kamapas, los boxeadores Antonio Roldán y Ricardo Delgado, los andarines Daniel Bautista, Ernesto Canto y Raúl González Rodríguez, en taekwondo Guillermo Pérez Sandoval.