Ley de Ingresos 2027 enfrenta críticas por endeudamiento
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de octubre de 2026.- Ante la presión serenidad, ante la provocación principios, ante la incertidumbre resultados reviró el canciller Roberto Velasco con la mirada puesta a la bancada del PAN que, a través de Lilly Téllez, reprobó la diplomacia de la "mafiocracia y la narcopolítica".
En segunda ronda de preguntas durante la comparecencia del Canciller de México, la senadora del PAN afirmó que el verdadero canciller en funciones se llama Omar García Harfuch.
Sin acusar directamente al titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Lily Téllez sentenció:
“No quiero ser injusta, señor Canciller, sé que no es su culpa. Usted es apenas el ejecutor de una política exterior de la ausencia y del abandono, la de un régimen que se llena la boca de soberanía, pero que es incapaz de dar la cara por ella fuera de nuestras fronteras”.
La panista acusó que en la política exterior hay una crisis profunda, sin agenda al no existir estrategia; sin presencia, al no haber no haber estatura ni voluntad.
“La Presidenta, señor canciller, lo dejó sólo en Naciones Unidas porque ha abandonado su responsabilidad de Jefa de Estado ante el mundo”, criticó.
La senadora Lilly Téllez señaló que antes que un Estado emergente, actualmente ven a México en el mundo como un Estado fallido y un Estado cómplice.
“La causa es interna y es profunda, es la esencia del régimen al que usted sirve, la narcopolítica”.
México con rumbo claro y lugar en el mundo: Canciller
En respuesta, el secretario de Relaciones Exteriores refutó que México tiene claro su rumbo y su lugar en el mundo y no lo ve en términos de poderes.
Roberto Velasco sostuvo que México es un país pacifista que no es parte de alianza militares ni permanentes ni transitorias, lo cual no significa que no exista estrategia.
Por ello, aseguró que el concepto de poder medio no define al país, pues es una potencia económica y cultural, con liderazgo diplomático y con voz propia que no necesita conceptos de otros países para definirse.
“Por eso, nuestra política exterior es una política de Estado. Ante la presión, serenidad. Ante la provocación, principios. Ante la incertidumbre, resultados. Ese ese es el método de la diplomacia mexicana”, asentó.