
Teléfono rojo
EL empate (3-3) entre las Selecciones de Portugal y España evidenció a la FIFA y dejó claro que muchos técnicos son un mito.
El fútbol exhibido por estos dos equipos alcanzó lo sublime de este deporte, con capacidades y tácticas distintas, pero con la misma belleza.
España sin duda fue mejor sobre la cancha, con un fútbol más coordinado, espectacular, técnico, de precisión en la entrega y recepción del balón, creativo en media cancha y explosivo a la ofensiva, con Diego Costa como realizador.
Portugal en cambio sorprendió con velocidad a los españoles y la habilidad, talento, experiencia de uno de los dos mejores jugadores del mundo futbolístico actual: Cristiano Ronaldo, (el otro es Lionel Messi).
El partido se puede resumir fácilmente con una furia española dominante y loscontraataque de los lusitanos y las dudosas decisiones del árbitro italiano Gianluca Rocchi por las faltas fingidas de Ronaldo.
La evidencia del arbitraje
Y es en este renglón donde el sistema de VAR (el uso de la tecnología para revisar en la repetición de la jugada por un auxiliar arbitral frente a un pantalla con comunicación directa con el colegiado central) necesita de una mayor perfección.
En el juego de hoy, quedó en evidencia el sistema porque la aplicación del reglamento sigue siendo a criterio del silbante, en este caso, del que está en la cabina observando la repetición de la acción.
En el penalti marcado a Nacho sobre Cristiano Ronaldo, la caída fue exagerada por el portugués y, en el gol de Diego Costa, existió una clara falta del atacante español, además de una que otra falta grave, que no se sancionó con tarjeta amarilla.
Otra evidencia
Otrora evidencia fue la belleza y nivel mostrando por españoles y portugueses, candidatos entre ocho o diez al título de esta Copa Mundial, los otros, la mayoría, son equipos de un nivel medio bajo que solo van de comparsas, con mayores aspiraciones que las de ver hasta dónde pueden llegar y a cobrar los nueve millones de dólares, que la FIFA da por ocupar los lugares del decimoséptimo al trigésimosegundo en la clasificación final.
Al otorgarle la sede de la Copa del Mundo 2026 a Estados Unidos y sus comparsas México y Canadá, la competencia se llenará de mosquina (mediocridad) y, por lógica serán pocos los partidos atractivos en materia futbolística.
Eso demuestra la codicia de la FIFA, llena de mercenarios y quizá por ahí quedan algunos corruptos del ‘Clan Blater’.
Con esa decisión prefirieron el billete verde, que promover el fútbol en Marruecos, al que hoy acabaron de matar las ilusiones con la derrota sufrida frente a Irán, lo que seguramente los hará volver, en una semana más, a su terruño.
¿Los técnicos un mito?
Lo sucedido hoy con la Selección española me deja una duda y una interrogante:
¿Qué tan importante y son actualmente los técnicos en el futbol, serán sólo mercenarios del balón? Porque no creo que ninguno tenga una varita mágica para encantar a un grupo de jugadores.
Hace dos días la Furia Roja se estaba resquebrajando por el abandono de su director técnico, Julen Lopetegui, quien prefirió los millones de euros ofrecidos por el Real Madrid que la gloria de su selección.
La huida de Lopetegui fue el gran escándalo en el cuartel de concentración de España y le colgaron la medalla de traidor, malagradecido, mercenario y culpable del gris futuro de España en este Mundial.
Y qué paso, que entró Fernando Hierro con la muleta en mano al quite y, España está igual o más fuerte para luchar por la corona.
Esto no es magia federativos mexicanos, es tener estructura a década, bases de trabajo y seguimiento.
Es verdad que se necesita un técnico, como se necesita aún jefe con capacidad y conocimiento, como en cualquier grupo de trabajo, no charlatanes como los que abundan en México.