
El recuerdo de un Maestro que vivió sin tregua, entre acordes y sombras
CIUDAD DE MÉXICO, 28 de junio de 2017.- El Caballito, la escultura ecuestre de Carlos IV, del artista Manuel Tolsá, volvió a ser develada, luego de más de tres años de permanecer tapada, debido a una inadecuada intervención.
«Está cabalgando nuevamente nuestro Caballito, eso nos llena de orgullo a todos los mexicanos», dijo la titular de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, María Cristina García Cepeda, durante la develación, a las 9:45 de la mañana.
La obra, con 214 años de antigüedad, perdió el 45 por ciento de su superficie pictórica original y de la pátina que el tiempo y las acciones previas de mantenimiento le habían conferido.
El Fideicomiso del Centro Histórico intentó hacer un trabajo de restauración en septiembre de 2013 que dañó la superficie de una de las figuras ecuestres más reconocidas a nivel mundial.
En aquel entonces se reveló que no había permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para la restauración.
Debió intervenir el instituto para arreglar los desperfectos dejados por la iniciativa del Fideicomiso, entonces dirigida por Inti Muñoz.
Se trató de una iniciativa que «supo convertir un hecho desafortunado, en una oportunidad», explicó mediante un comunicado la Secretaría de Cultura federal.
La restauración tuvo un costo de 7.5 millones de pesos, gracias a la cual se logró recuperar el tono «olivo-pardusco» que perduró 214 años; dicha tonalidad no resultara disonante a quienes por muchos años la vieron con un tono más oscuro.
Asimismo, la restauración permitió el hallazgo de una cápsula de tiempo introducida para dar fe del traslado de la escultura de su vieja glorieta a la plaza flanqueada por el Palacio de Minería y el Museo Nacional del Arte.
Los objetos resguardados de dicha cápsula son monedas de la época, documentos y planos de la Ciudad, que se deterioraron por las filtraciones de agua que tuvieron los cilindros en los cuales estaban alojados los materiales, razón por la que fueron estabilizados y ahora reposarán junto con nuevos documentos y objetos que atestiguan la intervención hecha entre 2016 y 2017.
Asimismo, el gobierno de la Ciudad de México recibió un manual de mantenimiento donde se especifican las líneas de acción que garantizan la conservación de la escultura ecuestre a corto, mediano y largo plazo.
Hoy es posible apreciar en todo su esplendor este monumento, emblema y orgullo de la ciudad que data de más de 200 años.
FOTO: Leo Casas/Quadratín México