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CIUDAD DE MÉXICO, 19 de septiembre de 2016.- La reciente captura de Clara Elena Laborín, alias La Señora, esposa del presunto narcotraficante Héctor Beltrán Leyva, El H, tiene pocas posibilidades de mitigar la alta tasa de homicidios del estado de Guerrero, asegura un análisis del Centro de Investigación de Crimen Organizado, InSight Crime.
Según funcionarios de gobierno, La Señora está detrás de gran parte de la violencia del que fuera el destacado destino turístico de Acapulco, al asumir parte del liderazgo del cártel, luego de la detención del capo en Guanajuato en 2014.
Sin embargo, la fundación dedicada al estudio del crimen organizado considera que por el contrario, la captura de Clara Elena “indica un nuevo grado, más insidioso, de penetración criminal en Guerrero, dados sus presuntos nexos con algunos miembros de las élites política y económica del estado”.
Esto reafirma el reacomodo de las bandas delictivas que prevén autoridades federales y hasta el secretario de Seguridad Pública del estado, Pedro Almazán Cervantes, quien a raíz de la detención anticipó violencia de los grupos delictivos en la entidad, principalmente en Acapulco, lo que derivará en un incremento de los índices delictivos.
InSight Crime asegura que la estrategia del gobierno mexicano de arrestar a los cabecillas criminales en Guerrero es errónea, pues “ha mostrado poco éxito en la reducción de la violencia y nuevos grupos luchan por controlar territorios cada vez más pequeños y rutas de tráfico”.
Al ser Guerrero el epicentro de la siembra de amapola en el país –ingrediente base de la heroína– aunado a la debilidad de las instituciones del estado, señala que “crea un ambiente permisivo para que los grupos criminales incentiven la producción y exploten la epidemia” de esta droga que ha puesto en aprietos a los gobiernos de México y Estados Unidos.
De esta manera, por deficiencias económicas agricultores locales cambian la producción cafetera por el de la amapola.
“Hasta que no se contengan las causas que subyacen al negocio de la droga, lo más posible es que Guerrero siga siendo uno de los estados más violentos de México”, apunta el Centro de Investigación.
A la lucha por este enorme negocio, se suma la creciente demanda de heroína en Estados Unidos, derivado de dependientes que se inclinan a la droga económica callejera que los analgésicos recetados.
Nuevamente, InSight Crime asegura que la oferta de los cárteles mexicanos dominan la venta de heroína callejera en Estados Unidos, aunque también Guerrero tenga producción y tráfico de marihuana y metanfetaminas hacia Norteamérica.
“Decir que los arrestos de capos individuales de la droga ayudarán a reducir la violencia es ignorar la pobreza y el clima de anarquía que se extiende a muchas partes del estado”.
Con esta premisa, el propio gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores insinuó que la legalización de la industria de la amapola con fines medicinales podría resultar un mecanismo positivo en un intento de reducir la violencia.
Obama y Peña repiten fallidas políticas del pasado
En otro análisis de julio de este año, InSight Crime claramente ve razones para que Estados Unidos y México intensifiquen sus esfuerzos por detener el comercio de heroína. No obstante, considera que los gobiernos no han aprendido incluso de sus mayores errores.
“La historia reciente demuestra que su estrategia para reducir la producción es deplorablemente inadecuada”, subraya.
En sus argumentos se remonta al gobierno de Richard Nixon cuando inició la guerra contra las drogas, hace más de 40 años, centrando gran parte de sus esfuerzos en limitar el suministro de las drogas producidas en el extranjero.
Desde entonces, dos de las estrategias consisten en la erradicación de las instalaciones de producción de drogas y la persecución de los cabecillas extranjeros que supervisan las operaciones. En el caso de la primera, “ha sido un rotundo fracaso.”
En prácticamente todos los casos en los que la erradicación de cultivos ha sido un elemento importante de la estrategia de lucha contra las drogas, “los esfuerzos han sido militarizados (…), lo que señala negativo para el ejército, pues lo distrae de la defensa nacional, y para el concepto democrático básico del control civil sobre la seguridad pública”.
Al ser la erradicación innecesariamente punitiva con respecto a los carentes agricultores del país, explica el por qué se ven atrapados entre los incentivos del mercado, las demandas de los capos locales y las órdenes de los gobiernos centrales.
Por tanto, “la erradicación por sí misma no es efectiva”, recalca.
“Hay poca evidencia de que incluso la campaña más decidida haya logrado reducir la producción a escala mundial. En el mejor de los casos, simplemente hace que los medios de suministro se trasladen a otros lugares, y en ese momento el mercado se adapta, lo que tiene poco o ningún efecto a largo plazo”.
Durante décadas los analistas han sugerido que se haga más énfasis en la demanda. Sin embargo, en 2016, al menos en su retórica y con base en informes y capturas recientes, InSight Crime reitera que de alguna manera los gobiernos de Estados Unidos y México están cometiendo los mismos errores del pasado.