Niega ASF salarios superiores al de Sheinbaum
MORELIA, Mich., 7 de junio de 2026.- Hoy vi un video de una escena de una serie británica de 2012, Accused, en la que la madre de un hijo muerto enfrenta a la madre de uno de los asesinos, al que le habían dado 12 años de cárcel.
La madre del condenado había dicho en la corte que el día del suceso ella había perdido a su hijo, y ella le responde:
“Dame lo que tienes ahora, un hijo al que sólo puedes ver una vez al mes, un hijo al que solo podrás abrazar una vez al mes (…) frente al lugar que tengo yo ahora, un hijo que nunca volveré a ver, un hijo al que nunca volveré a abrazar, un hijo pudriéndose en su tumba. No hay comparación entre el dolor por el que estás pasando con el dolor por el que yo estoy atravesando. No hay ninguna comparación, ¿cierto?”.
El video es muy fuerte y ella habla como yo nunca lo haría —con groserías—, pero puso en palabras lo que muchas veces he pensado e incluso dicho, y que ahora quiero poner en voz alta.
Si pudiera hablar con los papás del presunto feminicida de mi hija Ana María, les diría que empatizo con el dolor por el que atraviesan con su hijo en la cárcel; que yo no juzgo ni juzgaré nunca lo que hizo.
Que, como el hubiera no existe, tampoco puedo culpabilizarlos por lo que pasó. Ni ellos ni nosotros teníamos la información sobre la violencia de género en las relaciones de noviazgo ni sobre sus consecuencias.
Que el trabajo como padres es educar a nuestros hijos y guiarlos por el mejor camino, aunque ese camino muchas veces no sea el que nosotros hubiéramos elegido ni para ellos ni para nosotros. Pero, por lo mismo, el trabajo de unos padres es ayudar a sus hijos a asumir su responsabilidad y ser mejor persona para sí mismos y para su entorno, no importa la edad que tengan.
María Ximena Céspedes Arboleda
Presidenta de la Fundación Naná y madre de Ana María Serrano Céspedes
Video: www.facebook.com/share/v/18fXBiqXUs/?mibextid=wwXIfr
La nota en Quadratín Michoacán