A 12 años de Ayotzinapa, claman verdad y justicia
CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto de 2026.- “No nada más fui la novia, la presunta, a mí se me hipersexualizó de todas las formas posibles por simplemente ser mujer”, denunció Brenda Quevedo, quien desde hace 20 años continúa en un proceso penal por el presunto secuestro y asesinato de Hugo Alberto Wallace.
En conferencia de prensa luego del cambio de las medidas cautelares que tenía impuestas, Brenda junto a su red jurídica que lograron esta resolución, pudieron compartir las fallas del sistema judicial mexicano estancado desde 2014.
Sin que hubiera datos, me presentaban como prostituta, sexoservidora, escort, dama de compañía, vendedora de drogas, secuestradora… ¿y a qué hora van a decir que soy hija de familia, que soy una hermana, que estudié la universidad, que también tenía una vida…?

El cateo que empezó todo
En su testimonio, compartió que desde aquel cateo a la casa de sus padres, en 2006, su corazón no nada más se rompió, también el de su familia.
Porque uno no entra a la cárcel solo, toda la familia y toda tu red se desmorona. Y más triste, que sin saber por qué motivo yo no pude tener un juicio justo, yo desde el primer momento fui tratada como culpable”, lamentó.
Brenda Quevedo aseguró que ahora puede entender y pudo vivir en carne propia la vulnerabilidad de una prisión.
Toda la gente que estamos ahí, que por diferentes formas, motivos, si son o no son culpables, el simple hecho de ser mujer ya llevas una desventaja”, denunció.
También son una desventajas el no tener dinero o contactos dentro de la Fiscalía.
Como mujeres somos doblemente señaladas. Como mujeres también somos doblemente criminalizadas”, reprochó.