CIUDAD DE MÉXICO., 18 de julio de 2019.- Uno de los mayores orgullos de Ciudad Universitaria es que su campus central es Patrimonio Cultural de la Humanidad, pero este nombramiento no hubiera sido posible si el 18 de julio de 2005 no hubiera sido declarado Monumento Artístico de la Nación, afirmó Enrique de Anda Alanís, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y principal promotor del nombramiento.

“En las grandes celebraciones se habla del campus central como Patrimonio Mundial de la UNESCO, pero pocas veces se recuerda que es Monumento Artístico de la Nación, y el primero en ser valorado no por una pieza en particular, sino como un conjunto”, destacó el experto.

El nombramiento se hizo oficial al ser publicado (el 18 de julio) en el Diario Oficial de la Federación el “decreto por el que se declara monumento artístico el conjunto arquitectónico conocido como Ciudad Universitaria”, mismo que entró en vigor al día siguiente.

Para ese nombramiento se tomó en cuenta que el campus central, construido entre 1949 y 1952, era (y continúa siendo) uno de los más notables ejemplos urbanísticos de México, una obra cumbre de calidad e innovación de la arquitectura mexicana, con gran despliegue y asimilación de avances técnico, lo que permitió una profunda integración plástica, a cuya convocatoria respondieron artistas plásticos, en cantidad y calidad sin precedente, recordó.

De Anda Alanís fue el principal proponente del nombramiento, junto con Ciro Caravallo, de la UNESCO, y el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), quienes integraron el expediente que fue promovido oficialmente con el apoyo de la Dirección de Proyectos Especiales de la Universidad, y las oficinas del Abogado General y de Patrimonio Universitario.

La declaratoria incluye el primer circuito universitario, inaugurado en 1952, con sus más de 50 edificios dentro de una zona núcleo de 176.5 hectáreas, que representan casi 25 por ciento de las 730 hectáreas totales del campus. Como límites tiene: hacia el poniente el Estadio Olímpico; al sur los frontones y la zona deportiva; al oriente la Facultad de Medicina, y al norte los edificios de las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Economía y Odontología.

Ciudad Universitaria está asociada directa y materialmente a acontecimientos, ideas y obras de significado universal extraordinario; es considerada una de las mejores de Iberoamérica, demostrando así su liderazgo educativo, científico y cultural.

Además, hace referencia constante a la calidad y pluralidad del pensamiento de grandes personalidades de la ciencia, las artes y las humanidades a nivel nacional e internacional. El campus central es símbolo universal de la transmisión del conocimiento a lo largo del tiempo.

La declaratoria se logró porque la Universidad Nacional había mantenido, en gran porcentaje, la originalidad del campus; “a lo largo de cinco décadas no tuvo muchas modificaciones, conservó su esencia, factor principal para lograr el reconocimiento”, dijo el ganador del Premio Universidad Nacional 2015 en Arquitectura y Diseño.

Más allá de albergar piezas artísticas de gran valor de David Alfaro Siqueiros, Juan O’Gorman y Diego Rivera, en Ciudad Universitaria se han celebrado y registrado eventos históricos: “en sus salones los premios Nobel de México compartieron sus conocimientos, fue clave en México 68 con el movimiento estudiantil y los Juegos Olímpicos; el Mundial de Futbol del 86. Ha sido escenario de hechos que conforman la cultura mexicana”.

El fundador del Archivo Arquitectura Mexicana y Cultura Visual del Siglo XX, así como del Seminario de Arquitectura Moderna, acentuó que el nombramiento de Monumento Artístico garantiza la preservación del campus original, ofrece la posibilidad de que organismos nacionales e internacionales contribuyan con recursos y programas específicos para mejorar el mantenimiento, y exige el compromiso de tener cuidado con las intervenciones que se requieran para mantener en buen estado los murales y áreas verdes, además de crear conciencia en la comunidad sobre el valor cultural del conjunto.

De Anda Alanís reiteró que ser Monumento Artístico es requisito de la UNESCO para avanzar en el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad, pues el primero que debe reconocer la importancia de una obra o sitio es la nación de origen.

La historia que llevó a las declaratorias de Monumento Artístico y de Patrimonio de la Humanidad quedó plasmada en el libro “Hazaña y Memoria, el campus de Ciudad Universitaria del Pedregal”, editado por la Coordinación de Humanidades de la UNAM, donde se narra el proceso que se siguió.