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SALINA CRUZ, Oax., 8 de noviembre de 2018.- El ensamblado de la Patrulla Oceánica de Largo Alcance (POLA) de la Marina Armada de México en el Astillero 20 de Salina Cruz, Oaxaca, no solo representó la construcción del primer buque de su tipo en América Latina, además se emplearon materiales y mano de obra mexicana, lo cual demostró la habilidad y capacidad del personal naval para fabricar embarcaciones de gran calado al nivel de cualquier industria naviera del mundo.
En el periodo de un año, los seis módulos que integran a POLA fueron armados en el astillero de Oaxaca con acero naval nacional, producido por Altos Hornos de México, las dos mil 570 toneladas de metal fueron ensambladas por 680 obreros y especialistas mexicanos, mientras que la súperestructura que conforma el puente y su base, fueron enviadas desde los talleres de la empresa holandesa Damen Shipyard, operación prevista al arranque del proyecto para agilizar el proceso que llevará a que el buque sea botado el próximo 24 de noviembre, un día después de culminar con su fase construcción.
El capitán de navío Francisco Netzahualcóyotl Cardoso, quien también funge como director accidental del área de Proyectos y Construcción Naval de la Ciudad de Marina 20, aseguró que los astilleros navales de México están en condiciones de construir al 100 por ciento más patrullas aeronavales de última tecnología y bajo estándares internacionales en caso de que el Estado Mayor General determine la creación de otras unidades tipo POLA.
Considerado como un buque multipropósito de 107 metros de largo y 14 metros de ancho, POLA tiene la capacidad de desplazarse a 20 nudos que equivalen a una velocidad de 50 kilómetros por hora con una autonomía de 20 días en altamar, transportando a una tripulación de 122 marinos y operando un helipuerto para modelos de gran capacidad como el Seahawk y el LH90.
Su propulsión es combinada indistintamente por fuentes de energías a base de diesel, mecánica y eléctrica que le permiten dar mejores rendimientos y maniobrabilidad en comparación con las fragatas con la que cuenta la Marina Armada.
La tripulación fija para la operación de POLA se estima en 90 marinos, más 30 efectivos que pueden ser médicos, ingenieros o infantes que son asignados dependiendo de la misión que se esté desarrollando.
El buque POLA encabezará de misiones de búsqueda y rescate de embarcaciones, atención a zonas de desastres y vigilancia del litoral del pacifico, además de cumplir con compromisos internacionales de ayuda humanitaria.
El capitán Cardoso informó que la patrulla oceánica cuenta con un cañón principal para defensa de largo alcance y artillería secundaria para responder a ofensivas de embarcaciones menores, aeronaves, y submarinos; además de estar dotado de radar y sonar para alertas tempranas ante peligros físicos o a amenazas humanas.
Una vez que sea botada del astillero, la patrulla oceánica entrará en una fase de pruebas de aceptación y alistamiento, en la cual se revisan que las capacidades y funcionamiento de cada componente se encuentre al cien por ciento; además, este periodo –que abarcaría todo el año 2019– servirá para que la tripulación se familiarice con los instrumentos mecánicos y electrónicos de la embarcación, explicó el capitán fragata Leslie Rosas.
«La tripulación de la Patrulla Oceánica de Largo Alcance lleva más de un año capacitándose y está en la víspera de arrancar el adiestramiento especifico en los distintos sistemas y equipos exclusivos que tendrá la unidad», aseveró el marino.
Este buque es un icono de la creación de infraestructura naval en México que tan solo en el astillero de Salina Cruz, Oaxaca, genera mil 900 empleos directos y el doble de fuentes laborales indirectas.