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La despedida de la ministra Margarita Luna Ramos y el menosprecio de López Obrador a la carrera judicial
Ayer fue la última sesión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en que estuvo presente y activa la chiapaneca Margarita Beatriz Luna Ramos. Ella se fue definitivamente luego de 15 años. Hace poco más de un mes y medio, se había retirado José Ramón Cossío Díaz, quien fue sustituido por de Luis González Alcántara Carrancá. Ahora, se pretende suplir la vacante de Luna Ramos por una terna tres mujeres juristas, pero que no tienen carrera dentro del Poder Judicial de la Federación. Es decir, López Obrador tiene un gran menosprecio a la carrera judicial.
Durante la sesión solemne del pleno de la Suprema Corte en que se le rindió un homenaje de despedida, la hoy ministra en retiro Luna Ramos afirmó que el quehacer que realiza el Poder Judicial de la Federación es fuente de estabilidad, armonía y paz social.
En el salón de plenos, la ministra Luna Ramos agradeció al ministro presidente Arturo Zaldívar Lelo de la Rea por la ceremonia de despedida y dijo que la democracia, “no puede sostenerse en los pilares de una sociedad desigual, florece en donde la libertad se reconoce no como la ausencia de cadenas, sino como un horizonte de oportunidades asequibles para hombres y mujeres.
“Nunca me he cansado de darle gracias a la vida por la oportunidad de haber llegado primero, al Poder Judicial de la Federación que ha sido mi casa durante casi cuarenta y cuatro años. Los he disfrutado enormemente y culminarlo como integrante del Máximo Tribunal del país, pues es el honor más grande que puede tener un abogado. Recuerden ustedes que en doscientos años de existencia de nuestro máximo tribunal ha habido más de quinientos ministros varones, pero mujeres, nada más hemos sido once. Haber sido la número diez, para mí es de veras, el privilegio más grande que pudo haberme dado la vida”, expresó muy emocionada.
Ante los plenos del Consejo de la Judicatura Federal y de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Luna Ramos comentó que “en este día en que en definitiva abandono mi sitial, me voy con la serena quietud de portar sin mácula alguna, por última vez esta toga, que durante 15 años me acompañó en la realización de esta hermosísima tarea de impartir justicia”.
Margarita Luna Ramos nació en San Cristóbal de las Casas, Chiapas y ya en la Ciudad de México, estudió la carrera, maestría y doctorado de derecho en la UNAM, todavía era una estudiante universitaria cuando empezó a trabajar e inició su carrera profesional en el Poder Judicial, en el que iba a llegar a destacar así como invariablemente a abrir camino para las mujeres del mundo jurídico, y pasó de ser oficial judicial a actuaria, secretaria proyectista, secretaria de juzgado de distrito e incluso secretaria de estudio y cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Para 1986, ya fue juez de distrito en materia administrativa en el Distrito Federal y más adelante magistrada de circuito. Fue la primera magistrada en materia electoral durante el proceso de 1994, y también fue la primera mujer Consejera de la Judicatura Federal.
En su oportunidad, la ministra Norma Lucía Piña Hernández destacó que el trabajo de Margarita Beatriz Luna Ramos siempre abonó a la tutela de los derechos de los grupos históricamente desfavorecidos y a la igualdad de las mujeres.
Se refirió que los múltiples logros y actividades de Luna Ramos son de todos conocidos, “al ser una gran jurista que ha asumido con plena convicción y compromiso las labores que se le han encomendado llevando siempre un extenso bagaje de conocimientos, experiencia y resultados, cualidades que han venido acompañadas por la integridad que la ministra ha exhibido en el ejercicio del cargo”.
En su momento, el presidente de la SCJN Arturo Zaldívar Lelo de la Rea entregó un reconocimiento del pleno a la ministra Luna Ramos, a quien en momentos previos le reiteró el cariño y amistad, así como que se le echará de menos en los debates.
López Obrador ha venido descalificando a los integrantes del Poder Judicial de la Federación. Para él todos son corruptos y se han vendido a “la mafia del poder” de la que, por cierto, varios de los integrantes de su gabinete forman parte, pues muchos de ellos son priístas, ex priístas o hijos de priístas. Ha reconocido, sin embargo, que sus colaboradores cabildearon con los ministros para que no otorgaran un amparo a empresarios que reclamaban por esa vía la devolución de impuestos.
Envío al Senado de la República la terna para la vacante en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que dejó Margarita Luna Ramos. En su propuesta, propuso a la doctora Loretta Ortiz, Celia Maya García, la novedad es Yasmín Esquivel Mossa. Loretta Ortiz, esposa de Agustín Ortiz Pinchetti, es quizá la más calificada. Celia Maya, es la esposa del constructor José María Rioboó, quien ha hecho parte importante de su fortuna al amparo de López Obrador pues construyó los segundos pisos del Periférico, sin licitación, cuando el tabasqueño fue jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Ese menosprecio de López Obrador hacia el Poder Judicial Federal se nota al no haber tomado en cuenta a ninguna magistrada en su propuesta para sustituir a la ministra Luna Ramos. Hay que recodar que casi la mitad de los magistrados federales son mujeres y en el pleno de la Suprema Corte solamente dos de las once plazas son mujeres, lo que muestra una gran desproporción y no hay equidad de género.
La otra ministra que queda en el pleno, Norma Lucía Piña Hernández, ella si es funcionaria judicial de carrera. En el pleno, además de Piña Hernández, quedan como ministros de carrera judicial, Alberto Pérez Dayán, Luis María Aguilar Morales, Jorge Mario Pardo Rebolledo y Alberto Pérez Dayán.
Quienes no son de carrera judicial son: Arturo Zaldívar Lelo de la Rea, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Juan Luis González Alcántara Carrancá, José Fernando Franco González Salas, Eduardo Medina Mora y Javier Laynez Potisek.
Si el Senado elige a una de las propuestas por López Obrador, en el pleno de la Suprema Corte de Justicia habrá cinco ministros de carrera judicial y siete externos, por lo que la carrera civil judicial se tirará a la basura.
¿Es justo o no?