
Poder y dinero
La violencia, la intolerancia y el hartazgo
En las redes sociales las personas están divididas. Por un lado, reclaman que ya se les ponga un hasta aquí, a las movilizaciones magisteriales y a sus grupos afines, principalmente en Oaxaca, en Chiapas y en la capital del país, además de que se despida a los profesores que no participen en las evaluaciones. Otros, le reclaman airadamente al gobierno por las falsas promesas y por los inesperados incrementos en los precios de las gasolinas, diésel, gas y en las tarifas de electricidad. En ese contexto, pocos respaldan a los “pobresores”, como ya les dicen.
El hecho concreto es que el gobierno federal cuenta con muchas armas legales para refundir a los revoltosos, pero ha mantenido una actitud más que tolerante y el hartazgo de amplios sectores de la sociedad ha llegado a límites. Ahora, los hombres de negocios, banqueros, comerciantes e inversionistas han amenazado a la administración de Enrique Peña Nieto no sólo con dejar de pagar impuestos o declararse en “ceros” –que al caso es lo mismo–, sino también dejar de invertir y sacar sus capitales del país. A esa inconformidad social, se han sumado campesinos, sindicatos universitarios y los grupos sociales que reclaman atención en los programas sociales. Y hay otros que sólo piden justicia, como son los padres de los 43 normalistas asesinados de Ayotzinapa.
Pero el problema es que el gobierno no reacciona. De seguir así, de la protesta social se puede pasar a la insurrección y hasta la lucha armada. Y no exagero. Y cuando hablamos de algunas armas legales para proceder en contra del magisterio beligerante, nada más lean lo que dice el Código Penal Federal y las sanciones que se les pueden aplicar a quienes infringen la ley en lo referente a ataques a las vías generales de comunicación.
Pero más allá de las armas legales que por cierto el gobierno no ha utilizado para sancionar a quienes participan en los bloqueos o hacen plantones en calles, avenidas, carreteras y hasta vías de ferrocarril –que son consideradas como prioritarias o primarias por el alto número de vehículos por ahí circulan–, hay muchos sectores sociales que están clamando la aplicación de la ley, es decir, el uso legítimo de la fuerza.
Pero ahora, la alta jerarquía católica, encabezada por el Arzobispo Primado de México, Norberto Rivera Carrera, prácticamente desde el semanario “Desde la Fe”, ha comenzado a respaldar la inconformidad social por la inacción del gobierno. Por ejemplo, al referirse al conflicto magisterial, la Iglesia Católica, sostiene:
“El conflicto entre Gobierno y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) requiere de una solución inmediata para evitar que el tejido social se siga dañando, en especial en entidades como Oaxaca y Chiapas, donde parece que los docentes le han apostado todo a la resistencia, mientras que las autoridades al cansancio de éstos; de manera que, lejos de vislumbrarse una salida mediante el diálogo, en el que ambas partes flexibilicen su postura para lograr acuerdos sobre la llamada Reforma Educativa, el problema pareciera dirigirse hacia un final dramático. Sobre la importancia de entablar ya un diálogo serio, habla Monseñor. Felipe Arizmendi, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas:
“El mayor riesgo de que, en un momento dado, al conflicto magisterial se le quiera dar salida mediante el uso de la fuerza pública, es que haya más pérdidas de vidas humanas, lo cual sería muy lamentable, como ocurrió en el caso de Nochixtlán. La fuerza pública en realidad debe servir para contener, para impedir por ejemplo que los manifestantes tomen aeropuertos, para prevenir daños a la sociedad. Por otra parte, si la CNTE sigue afectando al pueblo sencillo y pobre, del cual proceden, se ganarían aún más el rechazo de la gente y su lucha quedaría deslegitimada”.
Señaló que para entablar un diálogo fructífero es necesario que, desde ya, tanto autoridades como Gobierno expresen su voluntad de negociación en torno a la Reforma Educativa, pues el hecho de que ambas partes pretendan que todo se les conceda, sólo podría conducir a un mal desenlace. “Yo considero que la CNTE sabe que debe aceptar que no todo se le puede cumplir; mantiene sus peticiones con la esperanza de alcanzar lo que más puedan. El gobierno por su parte, debe tomar una actitud humilde y aceptar que algunos puntos de la reforma pueden ser mejorados, pues toda ley es perfectible. Hay aspectos, secundarios y administrativos, que sin duda se pueden cambiar, como garantizar a los maestros, mediante disposiciones más claras y puntuales, que no perderán su trabajo ni sus derechos laborales mientras cumplan con sus deberes docentes; es decir, que se necesitan garantías debidamente escritas.
Y sobre la legalización de matrimonios, entre personas del mismo sexo, la jerarquía católica, responde:
“Primero, como católicos nunca debemos desentendernos de lo que ocurre a otros hermanos, y segundo, que el matrimonio gay sí nos afecta, afecta a la sociedad en su conjunto. La Iglesia Católica, presente en todo el mundo, sabe que en países que legalizaron el matrimonio gay, se le ha dado una intensa promoción, a nivel gubernamental y educativo, dirigida sobre todo a jóvenes y niños, respaldada en redes sociales y medios de comunicación.
“Por citar un ejemplo, en Massachussets, primer estado de EUA que legalizó el ‘matrimonio gay’, se enseña en escuelas que la homosexualidad es natural. Se celebran en preparatorias ‘asambleas gays’, con difusión de folletos que explican cómo tener sexo homosexual, e incluso, dan direcciones de ‘bares gay’. En primaria se lee un libro de cuentos llamado ‘King & King’ (Rey y Rey) sobre dos reyes que se enamoran, se casan y besan en la boca, y en kínder se lee el libro: ‘¿Quiénes están en una familia?’, con dibujos que muestran dos papás o dos mamás. La proporción de jóvenes de Massachussets, que declaran ser homosexuales, ha aumentado cincuenta por ciento. Paralelamente, con la promoción del ‘matrimonio gay’ ha venido la represión.
Y esgrime: “Quienes se oponen son tildados de ‘homofóbicos’ y sufren continuas burlas, persecución, insultos, amenazas. A un sacerdote católico le escupieron participantes de una ‘marcha del orgullo gay’. Un padre de familia que pidió ser avisado cuando en la escuela dieran lecciones de homosexualidad, para no enviar a su hijo, fue arrestado. Una maestra que se negó a leer un ‘cuento gay’ a los niños de guardería, fue despedida. Los centros de adopción son presionados para dar prioridad a parejas homosexuales que desean adoptar niños. Negocios relacionados con bodas (pastelerías, florerías, salones, etc.), cuyos dueños se han negado a dar servicio a ‘bodas gay’ han sido multados y/o clausurados.
La Iglesia Católica evade nuevamente la realidad y no es autocrítica. Sigue defendiendo a sus sacerdotes pederastas y homosexuales. No dice que hay sacerdotes promoviendo los movimientos sociales en favor del magisterio disidente. No comenta que hay sacerdotes que bendices las armas de narcotraficantes y matones a cambio de limosnas en dólares. En fin. La esfera de fuego sigue creciendo y nadie está dispuesta a detenerla.