
Lo persiguen hasta matarlo en la Renacimiento de Acapulco
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de agosto de 2016.- El informe científico y técnico de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sobre el enfrentamiento ocurrido en el Rancho del Sol en Tanhuato, Michoacán, señala que los agentes de la Policía Federal (PF) contaron con aproximadamente cuatro horas para alterar la escena del crimen, en la que perdieron la vida 42 presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y un agente de la corporación.
Basado en el expediente, que consta de 31 tomos y 11 mil fojas, la CNDH sostiene indicios para presumir el que 28 de mayo de 2015, 42 agentes de PF ingresaron de manera “sigilosa” a las 6 horas al Rancho del Sol logrando someter a las personas que resguardaban la entrada y ejecutar un operativo en el inmueble.
Las afirmaciones del organismo desmienten la versión oficial de los hechos que indican que entre las 8 horas y 8:30 horas arribaron al Rancho del Sol los policías federales, quienes habrían sido recibidos a tiros por los ocupantes, situación que obligó a los agentes a repeler la agresión.
Según la CNDH, el enfrentamiento cesó a las 9:45 horas y fue hasta las 14 horas cuando se inició el levantamiento de los cuerpos por parte de agentes ministeriales.
De tal suerte, las fuerzas federales habrían contado con 4 horas para cambiar la posición de los cuerpos, plantar armas a los cadáveres, torturar a quienes aún permanecían vivos y ultimar a los heridos.
Aunque la CNDH refiere que expertos de esta institución reconocieron que en 15 casos no se logró establecer “técnicamente” las circunstancias en que fueron privadas de la vida los ocupantes del Rancho del Sol, existe evidencia para afirmar que otras 22 personas fueron ejecutadas por agentes de la PF.
Y aunque 22 ejecutados no recibieron disparos a una distancia menor de 90 centímetros, murieron por los impactos de bala que ingresaron por la espalda o cuando se encontraban de rodillas, e incluso, la evidencia apunta a que tres hombres, a pesar de que ya se encontraban sometidos, fueron privados de la vida.
En 13 casos se comprobó que balas que le provocaron la muerte a los civiles ingresaron por su espalda, mientras que otras cinco víctimas fueron ultimadas por artillería que provenía de un helicóptero.
Otro caso fue el de un sujeto expuesto a fuego directo aún encontrándose con vida. La conclusión se derivó tras cotejar diversas fotografías en las que se observó que el cadáver no presentaba lesiones de fuego de manera inicial, sin embargo, en las imágenes proporcionadas por la Procuraduría de General de Justicia del Estado (PGJE) de Michoacán al momento del levantamiento del cuerpo, se observó que la víctima presentaba diversas quemaduras.
Los 22 ejecutados presentaron heridas por proyectiles de arma de fuego que lesionaron órganos vitales, de estas 11, sufrieron lesiones en la cabeza, de los cuales, nueves presentaron impactos en cavidad torácica; cinco en tórax y seis en tórax y abdomen.
La CNDH acopió en un año evidencias para establecer que 13 personas fueron ultimadas cuando se encontraban desarmadas, y para justificar la agresión los agentes de la PF les plantaron armas a 11 cadáveres.
Detenidos fueron sometidos a tortura y presenciaron las ejecuciones
Dos detenidos, quienes estuvieron presentes en el Rancho del Sol, narraron a los visitadores adjuntos de la CNDH que los Policías Federales tras su captura los condujeron al interior de la casa habitación, que forma parte de la finca, y los obligaron a presenciar la ejecución de tres víctimas.
Las versiones de los testigos coinciden en que un hombre fue privado de la vida en la recámara que se ubica en el primer nivel de la casa, tal y como se corroboró con lo asentado en la constancia ministerial relativa al levantamiento del cadáver.
El cuerpo del ejecutado se encontraba desarmado y presentaba en el cuello, así como en la región supraclavicular, heridas de bala que le fueron producidas cuando estaba hincado o en cuclillas respecto de su agresor.
Los testimonios obtenidos por la CNDH también indican que los uniformados obligaron a subir al piso superior de la casa, a otra persona que se encontraba lesionada del pie derecho, posteriormente escucharon disparos y ya no la volvieron a ver.
Peritajes del organismo defensor comprobaron que un cadáver localizado al interior de la casa del Rancho del Sol presentó dos heridas por proyectil de arma de fuego: la primera en la pierna derecha y la segunda en la cabeza.
Los dos testigos también recalcaron que un hombre, quien presentaba diversos tatuajes en la cabeza y en los brazos, fue obligado por los policías a correr fuera de la casa y posteriormente escucharon disparos de arma de fuego.
En alusión a este hecho, dice la CNDH que la constancia ministerial indica que un hombre con tatuajes en la cara, cuello, tórax, abdomen, espalda superior y pierna derecha perdió la vida debido a dos heridas de arma de fuego, que recibió por la espalda y que se alojaron en su cráneo.
Más de 4 mil proyectiles fueron detonados desde el helicóptero de la PF
La incursión de la Policía Federal en la propiedad ubicada en la zona limítrofe de los municipios de Ecuandureo y Tanhuato evidenció el uso excesivo de la fuerza en cuatro casos.
Un hombre recibió un disparo por parte de la tripulación del helicóptero, sin embargo, la causa de la muerte fue por impactos que ocurrieron desde tierra, además, se tiene evidencia de que el arma que apareció a un costado del cuerpo habría sido sembrada.
Según información de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán se determinó que a dos cadáveres, que se localizaron escondidos en unas palmeras, también se les colocaron armas para justificar la agresión.
Los peritajes en poder de la CNDH sostienen que los cuatro mil proyectiles que lanzaron desde el helicóptero de la Policía Federal, que reforzó el operativo, generaron un incendio en una bodega en donde pereció una persona que se encontraba en su interior.