CIUDAD DE MÉXICO, 18 de junio de 2020.- Ramón Mendoza ha sido peluquero por 57 años, la mayoría de estos los ha vivido en el barrio de San Lucas en Iztapalapa.

Desde su barbería ha visto pasar días de fiesta, semanas de guardar, procesiones, sismos e incluso la primera pandemia en su vida, pero a diferencia de la emergencia sanitaria en 2009 por la influenza, el paso del coronavirus lo está dejando sin trabajo y a sus clientes sin dinero.

Los días de pandemia le han pegado en su bolsillo, en una jornada de ocho horas, ha llegado a recibir un sólo cliente y aunque la nueva normalidad está llevando a la gente a salir de sus casas, hay otras prioridades que un corte de pelo.

Con 77 años de edad son pocas cosas que le asustan, su experiencia le dice que la higiene es la mejor arma para combatir la segunda pandemia que ha vivido en su vida.