
Libros der ayer y hoy
Confianza fundada
Jugando beisbol con el Monarca
Por: Salvador Guerrero Chiprés
En el juego de la vida, como con el bat y la pelota o entre presidente y monarcas, tal vez siempre sea mejor pedir perdón que pedir permiso.
El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, lanzó una bola recta de impacto global que desconcierta a unos y otros mientras consigue imponer nuevamente la agenda en la cual lo hace nuevamente.
Distinguiblemente, lo ha aplicado durante toda su trayectoria el político tabasqueño: es tan importante el apoyo popular como la creación de controversia.
Sus adversarios expresan diversos grados de renovada antipatía.
La propuesta de que España ofrezca una histórica disculpa a México por los gigantescos abusos cometidos por la banda de conquistadores representantes de la corona española, es para López Obrador una forma de ponchar a un segmento de “la porra fifí” que lo abucheó el sábado o le discute mil temas más de forma que de fondo.
Los Diablos del México perdieron frente a los Padres de San Diego en la inauguración del estadio de beisbol Alfredo Harp Helú. Le abollaron la inauguración al benefactor principal del estadio tanto y al primer mandatario le rasguñaron el rosario de exitosas presentaciones ante multitudes en la capital del país.
López Obrador lanzó formalmente hasta España una bola recta de más de 95 millas por hora que fue filtrada por el debatidor diario El País. De ahí se hizo nota global.
Para seguir “ponchando a la mafia del poder” el primer mandatario, amante del debate público y abierto, lanzó la pelota más allá de la cancha mexicana donde se habría podido continuar, o no, con el peso y significado del abucheo sabatino y otros diez temas que tienen enojada y confundida a la afición fifí.
Desde su montículo presidencial y de apoyo popular vinculado en una raíz a flor de piel acerca de las cualidades de lo mexicano -¿existe antes o después de La Conquista?- AMLO envió a las gradas una pelota caliente.
Acerca de las responsabilidades de los pueblos conquistadores o responsables de genocidios en todas las épocas y en todos los continentes parece válida para muchos su reivindicación como para otros en minoría es odiosa.
Sin aprovechar la oportunidad que tenía a la mano para referirse al mestizaje defendido en algunas obras de Octavio Paz, Carlos Fuentes, Alfonso Reyes, José Vasconcelos, la corona española reaccionó primariamente con la misma visceralidad del castellano monarca o marino del siglo XVI que participó o patrocinó la conquista.
La actitud que los adversarios de AMLO le atribuyen al tabasqueño es por lo menos semejante a la del presidente español si hay que sujetarse a una valoración de los argumentos usados para afirmar y negar.
Los ibéricos, que no esperaban la beisbolera bola recta de AMLO, declararon un rotundo y elemental “no” que solamente contribuirá a darle vida a una polémica fácilmente global.
Así que la comunidad , fácilmente susceptible a la polarización de opiniones, grita jubilosa respecto de resarcir daños históricos: “playball”.
Los diablillos mexicanos -la gran mayoría chaira- pueden ganar esta, aunque la pierdan.