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CIUDAD DE MÉXICO, 10 de julio de 2026.- Hay una etapa de la enfermedad de la que poco se habla: la que empieza cuando, después de un tratamiento, ya no hay cura posible y empieza la incertidumbre por el tiempo que quede por vivir, sobre todo la calidad de ese tiempo.
Para la mayoría de las familias mexicanas, esa etapa transcurre sin acompañamiento médico ni emocional, entre el miedo y el silencio.
Los cuidados paliativos existen precisamente para llenar ese vacío, aunque el término sigue rodeado de mitos.
No es una antesala a la muerte, sino de un modelo de atención que busca aliviar el dolor físico, emocional y espiritual desde el momento del diagnóstico, hasta sus últimas fases.
Frente a este panorama, cada vez más instituciones recurren a integrar equipos multidisciplinarios, con un enfoque que priorice el control del dolor, el bienestar emocional y el respeto a la autonomía del paciente.
Cuidados paliativos no es sinónimo de esperar a morir. Es brindar calidad de vida desde el diagnóstico", explica la Dra. Arizbe Rivera Ordoñez, especialista en medicina del dolor del Centro Médico Dalinde.
Centro Médico Dalinde puso en marcha la Clínica de Cuidados Paliativos y Tanatología, para ofrecer acompañamiento interdisciplinario a los pacientes y sus familias, bajo un horizonte que respeta la autonomía, la identidad y las creencias de cada persona y evita el sufrimiento innecesario sin perder de vista lo humano.
En México, hablar de cuidados paliativos se interpreta como renunciar al tratamiento o aceptar la muerte, cuando en realidad su objetivo es preservar la calidad de vida desde el momento del diagnóstico.
A ello se suma la llamada "conspiración del silencio", una práctica en la que familiares o incluso profesionales de la salud evitan compartir información sobre el estado del paciente, limitando su capacidad para participar en las decisiones sobre su propio tratamiento.
En un país donde las enfermedades crónicas representan la principal causa de muerte, ampliar el acceso a los cuidados paliativos es un reto prioritario para la salud. Romper el tabú alrededor de la muerte también implica cambiar la manera en que se acompaña a quienes enfrentan una enfermedad avanzada.
Incorporar esta opción de tratamiento optimiza la manera en que pacientes y familias atraviesan una etapa tan compleja.




