Libros de ayer y hoy
Los objetos guardan memoria. En el Japón del siglo XV cuando una pieza de cerámica se fracturaba comenzaba un nuevo proceso; con polvo de oro y resina vegetal, los artesanos unían las esquirlas hasta convertir la cicatriz en una línea aún más brillante, manifestación de su propia historia.
La belleza del Kintsugi habita en la decisión deliberada de visibilizar las grietas y enseña el valor de la resiliencia, demostrando la posibilidad de hallar nobleza en las heridas reparadas. Una sociedad, entendida como cuerpo colectivo dinámico, también sufre fracturas manifestadas en el despojo, las personas privadas de la libertad o la desaparición de un familiar.
Aquella técnica milenaria japonesa tiene un espejo en la defensa de los derechos sociales expuesta por la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada y reflejada en el impulso a la cercanía con las víctimas.
La transformación estructural de la Procuraduría Social en Defensoría Social del Pueblo busca recuperar su esencia fundacional, consolidándose como una defensora de las y los habitantes de unidades habitacionales y colonias populares; el Kintsugi institucional para intervenir las grietas urbanas.
Este principio humanista orienta de igual manera acciones dirigidas a la población en situación de calle. Devolver la dignidad a este sector implica trazar rutas seguras orientadas a garantizar el acceso a vivienda, empleo, salud integral y reconstrucción de los lazos afectivos.
Aunque un albergue temporal ofrece resguardo generalmente nocturno, la restitución de prerrogativas fundamentales radica en asegurar el retorno definitivo de estas personas al núcleo activo de la comunidad.
Desde las prisiones también se decide una parte del futuro de la ciudad. La posibilidad de reconstruir una vida debe estar acompañada del regreso a la libertad. Si alguien sale de una cárcel sin oportunidades, se habrá dejado intacta una de las causas del problema.
Ante fenómenos como el despojo o las desapariciones, la responsabilidad ética del Estado adquiere un carácter ineludible. Decenas de colectivos y familias exigen justicia, ciudadanos anhelan recuperar sus legítimas pertenencias mientras sus hogares sufren el vacío de una ausencia prolongada.
Acompañar a dichos sectores desprotegidos de manera activa constituye la columna vertebral de la defensa contemporánea de los derechos humanos.
Estos ejes estratégicos reflejan la filosofía del Kintsugi y representan una invitación a reconocer las heridas colectiva e intervenirlas mediante acciones institucionales empáticas.