Visión Financiera
Sin besos y abrazos, solo reclamos.
Luego de los recientes fenómenos climáticos que dejaron, hasta el momento, más de 65
personas sin vida y 65 personas desaparecidas en la entidad veracruzana, Puebla e Hidalgo,
se revivió una tragedia que no ocurría, desde octubre del 1999, cuando la Depresión
Tropical 11 arrasó con parte del sureste mexicano, dejando una cifra “oficial” de 384
personas fallecidas y más de 368 mil damnificados, principalmente en pérdidas materiales
En 2025, sin el Fondo Nacional de Desastres (FONDEN), y las lluvias excesivas
registradas en agosto y septiembre, que desbordaron ríos, mostraron la vulnerabilidad de
sus habitantes, quienes, sin importarles filiaciones políticas o repercusiones judiciales,
salieron a saquear negocios y manifestarse en contra de sus gobernantes, incluso hasta la
presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue testigo, luego de cuatro días, de estar en
comunicación con gobernadoras y gobernadores, el 12 de octubre, decidió recorrer, en la
batea de una patrulla, algunas zonas de Poza Rica, Veracruz, una de las partes más
afectadas.
Los besos y abrazos no se sintieron, como en otras visitas presidenciales, incluso, el cuatro
de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo estuvo en el Puerto de Veracruz, para
asistir a la conmemoración del 204 aniversario de la Marina Armada de México, donde se
presumieron vehículos, personal y acciones de atención en contingencias; Nadie se
esperaba, que unos días más, no seria un simulacro, seria una realidad la catástrofe.
A diferencia de 1999, según los “otros datos”, las afectaciones fueron provocadas, por una
decisión tomada por las autoridades de abrir las compuertas en varias de las presas ubicadas
en la Sierra Madre Oriental, concretamente en el segmento denominado Sierra Norte de
Puebla, lo cual fue negado, por las autoridades federales.
En 2025, parece que, alguien nohizo su tarea de atender las alertas o monitorear los cauces constantemente, ya que losdaños fueron graves, con 29 personas fallecidas, y varios desaparecidos, principalmenteestudiantes que rentaban sus estancias en la zona de Poza Rica. La Marina y Conagua,
ambas dependencias federales aseguran que avisaron de los fenómenos climáticos. Gobierno del Estado de Veracruz, en sus primeras declaraciones, señalaba “ligeros desbordamientos”. Algo no cuadra.
El estado de Veracruz, gobernador por la morenista Norma Rocío Nahle García se puso de
moda (como presume en sus promocionales de turismo) pero debido a las graves
afectaciones en más de 40 municipios, por las lluvias provocadas por dos sistemas
tropicales que se formaron en la costa occidental de México, pero por el aumento de los
cauces de los ríos, como el Río Cazones, que a su paso por varios municipios, pero su
desembocadura en Poza Rica, dejó una estela de afectaciones, debido a los cuatro metros
que alcanzó del nivel.
El 9 de octubre, con la presencia de una vaguada sobre el Golfo de México y la depresión
tropical 90E, con potencial ciclónico generaron lluvias intensas en el norte de Veracruz,
mismas que fueron minimizadas por las autoridades estatales y municipales, y no fue hasta
la madrugada del 10 de octubre, cuando los daños se hicieron evidentes.
Ese mismo día, con una pésima estrategia de comunicación, a cargo de la Directora de
Comunicación Social Benita González y su comparsa Rodolfo Bouzas, filtraron una serie
de imágenes del recorrido de la gobernadora; Primero a bordo de un helicóptero, a mero
estilo priista, y luego, sin ensuciarse aún los zapatos, realizaron un envío a medios de
comunicación de Nahle García, así como la secretaria de Protección Civil del Estado,
Guadalupe Osorno Maldonado, en varios encuentros con habitantes en la zona de desastre.
Tal pareciera que estaba resuelto todo, pero el principio de una película de terror que lleva
cuatro episodios (cuatro días), lejos del Amor a Veracruz o Veracruz está de Moda, ambas
campañas donde pinta, de color de rosa, un estado convulsionado por el crimen organizado,
el abandono y corrupción en sus municipios, y ahora, un daño natural, que los pone en
tendencia en medios nacionales.
Los integrantes del Frente Nacional de Lucha contra el Socialismo (FNLS) y
organizaciones indígenas, acompañadas de integrantes del magisterio y personal de la
Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán protagonizaron, el pasado 12 de octubre, una
escena violenta, digna de un reconocimiento cinematográfico, en pleno Centro Histórico de
la capital michoacana. Este momento quedó registrado por varios turistas y paseantes que
se dieron cita en el primer cuadro de las Ciudad de las Canteras Rosas, ya sea como
distracción o para acudir a alguna de las actividades culturales, entre ellas, el Festival
Internacional de Cine de Morelia. Para muchos, esto es un episodio normal en el “Otro
Michoacán”, ese que no se habla, que se hace de lado en las páginas digitales creadas por
mismos funcionarios de gobierno o amigos afines a mantenerse en las nóminas de erario
público.
Este 13 de octubre, marcharon en nueve estados del país, diversas agrupaciones exigieron,
entre varias cosas, la abrogación de la Ley Nacional del Agua (1992), así como refrendar su
rechazo a las concesiones privadas del agua. La nueva agrupación autodenominada: Unidad
Nacional Independiente en Resistencia (UNIR) reúne a pueblos originarios (Bats'i k'op
Tsotsil, Bats'il K'op Tseltal, Cho'l, Hñahñu, Jñatjo, Me’phaas, Naoa’s, Ngiwa, Ñomda’s,
Ñuu Savi’s, O’de püt, See Xánh a, Tojol-Ab'al, Tutunaku's, entre otros), comunidades
mestizas y organizaciones sociales, sindicales y populares, y dejando claro que la propuesta
de modificación a esa ley, presentada el 1o de octubre del año en curso, sigue conservando
los privilegios de la democracia empresarial, y que se apruebe, la iniciativa de Ley General
de Aguas consensuada en la 64 legislatura del Congreso de la Unión, toda vez que dicha
propuesta sí corrige los fenómenos negativos, y reconoce jurídicamente a los Sistemas
Comunitarios, quienes se adjudican como defensores en primera línea de la lucha de la
defensa del agua y territorio. Además, exigieron la prohibición del uso de tecnologías que
inhiben el agua de lluvia y afectan el ciclo hidrológico, principalmente en la región del
Valle de Tehuacán y la Sierra Negra en Puebla, entre otras cosas.




