México deja de caer, pero todavía no despega
“Moche digital”, el nuevo impuesto para Roberto… Cantoral
Bienvenido a México, el único lugar del mundo donde no has comprado un teléfono celular y las autoridades ya asumieron que vas a piratear algo con él.
En un alarde de eficiencia regulatoria, la Secretaría de Cultura —encabezada por Claudia Curiel de Icaza— y el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR) —de Karina Luján Luján— se aliaron con Roberto Cantoral y la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) para revivir un viejo conocido del descaro fiscal: el “Moche Digital”.
Este flamante proyecto busca imponer un cobro de hasta el 2% sobre computadoras, tabletas, teléfonos inteligentes y cualquier dispositivo capaz de almacenar o reproducir archivos. No importa si compras una computadora de gama alta para programar, editar arquitectura, analizar datos o redactar informes de oficina; el argumento gubernamental parte del principio de la culpabilidad previa: tienes memoria en el equipo, ergo, eres un pirata en potencia y hay que cobrarte por si acaso.
El truco de la puerta trasera: si el Congreso dice no, pásalo por Reglamento Esta ocurrencia no es nueva. Es la misma fórmula que Cantoral intentó empujar en el ámbito legislativo hasta que en 2021 la Cámara de Diputados la congeló, con el rechazo expreso incluso de legisladores de Morena y sus aliados, quienes en su momento entendieron el absurdo de castigar el acceso a la tecnología.
Como la vía democrática y representativa no funcionó, la estrategia dio un giro conveniente. Si la Ley Federal del Derecho de Autor no se pudo reformar en el Pleno, Cultura e INDAUTOR pretenden meter la mano vía Reglamento. Sin debate parlamentario ni contrapesos, buscan definir por decreto a los sujetos obligados, los aparatos castigados, la base de cálculo y la tarifa del 2%. Un albazo administrativo en toda regla.
La nota en Quadratín Quintana Roo




