Integrantes de Timbiriche no autorizan imagen, voz o identidad para serie
CIUDAD DE MÉXICO, 7 de octubre de 2026.- Este 7 de octubre se celebra el Día del Vino Mexicano, una fecha que reconoce la evolución de una industria que ha transformado la manera en que México produce, consume y entiende el vino. Hoy, el crecimiento del sector puede medirse no sólo por sus vinos, sino también por su capacidad para generar empleo, atraer visitantes y convertir el territorio en una experiencia.
“México ha llegado a un momento muy interesante. Ya no tenemos que explicar solamente que aquí se hace vino; la conversación ahora es qué tipo de vino estamos haciendo y qué identidad queremos construir. Hay productores que están entendiendo profundamente sus territorios y que están logrando expresar esa identidad en la copa”, señala Johan Valderrabano, directivo y sommelier de Wellnex Wine Imports.
De acuerdo con el Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV), 19 de cada 100 botellas descorchadas en México son actualmente de origen nacional. El CMV reporta además 9,477 hectáreas de uva industrial cultivadas, más de 600 proyectos vitivinícolas en desarrollo y 17 estados productores de uva.
Para Wellnex Wine Imports, la evolución del vino mexicano tiene una explicación que va más allá del crecimiento de la superficie cultivada o del número de proyectos. Está relacionada con un mayor conocimiento de los territorios, la profesionalización de los productores y la búsqueda de una identidad propia.
Baja California es un ejemplo de esta transformación. El estado concentra alrededor del 70% de la producción nacional de vino y reúne tradición vitivinícola, conocimiento técnico y una nueva generación de proyectos.
Wellnex Wine Imports ha construido su propuesta alrededor de un nicho particular: las casas familiares. Su criterio de selección parte de buscar proyectos donde exista una conexión entre las personas que hacen el vino, la tierra que trabajan y la identidad que han decidido construir.
“En Wellnex creemos que detrás de un gran vino hay mucho más que una buena técnica. Hay personas, una familia, un territorio y una historia. Por eso buscamos bodegas que tengan una identidad propia y que puedan transmitir algo de su origen a través de sus vinos”, comenta Valderrabano.
Esta filosofía se refleja en su selección de vinos mexicanos, integrada por Casa Zamora, en el Valle de Santo Tomás; Madera 5, en El Sauzal; Casta de Vinos y Norte 32, en el Valle de Guadalupe. Son cuatro proyectos diferentes que permiten mostrar la diversidad de historias, estilos y maneras de interpretar Baja California.
La evolución también se observa en el turismo: México cuenta con ocho rutas enoturísticas consolidadas y el CMV estima una derrama económica de 1,600 millones de pesos por enoturismo. En 2026, la Secretaría de Turismo presentó una nueva edición de su Catálogo de Viñedos y Rutas Enoturísticas de México, destacando al vino como embajador de la riqueza territorial y gastronómica del país.
El desarrollo del enoturismo demuestra que el vino mexicano ha dejado de ser únicamente un producto para convertirse también en una forma de conocer México. Las rutas enológicas conectan viñedos, gastronomía, hospitalidad, cultura y comunidades locales, generando actividad económica alrededor de las regiones productoras.
“El consumidor mexicano está cada vez más interesado en saber qué está tomando, pero también en conocer de dónde viene cada producto. Las rutas del vino han ayudado a que la gente entienda que una botella representa un territorio, una cultura y muchas personas detrás. Esa conexión termina transformando la manera en que se disfruta el vino”, afirma Valderrabano.
El Día del Vino Mexicano representa así una oportunidad para reconocer una industria que ha crecido en superficie, proyectos, consumo y turismo, pero que sobre todo ha avanzado en su capacidad de construir una identidad propia.
Para Wellnex, esa identidad comienza mucho antes de descorchar una botella: comienza en la tierra, en las personas y en la decisión de hacer las cosas de una manera propia.