Juego de ojos
Dicen que en política lo que no se ve, no existe. Pero en la era de las redes sociales, lo que se "recorta" de la foto dice mucho más que la imagen completa.
Ayer, 22 de diciembre, durante la presentación de los nuevos simuladores de capacitación para la Línea 1 y la entrega de vehículos de operación, asistimos a un nuevo episodio de una serie que ya parece tener guion fijo: la invisibilización de Adrián Rubalcava. A pesar de ser el Director del Metro y el responsable técnico y operativo de los avances presentados, el protagonismo en las cuentas oficiales de la Jefatura de Gobierno parece tener un filtro selectivo.
No es un error de encuadre, ni una casualidad de las plataformas; es, a todas luces, una omisión sistemática. La narrativa del recorte.
Resulta curioso que, en un evento diseñado para presumir la modernización del sistema de transporte más importante de la ciudad, se omita al rostro que encabeza la institución.
Al revisar las imágenes compartidas en las redes sociales del Gobierno de la CDMX, el patrón es claro:
Planos cerrados; el foco total en la Jefa de Gobierno. Edición selectiva; Rubalcava no aparece en los videos difundidos en redes. Silencio digital; Se le etiqueta poco o nada, rompiendo la cadena lógica de mando y gestión.
Si el Metro funciona, la medalla es para la administración central; si falla, el peso cae sobre la Dirección. Sin embargo, al privar a Rubalcava de la exposición en los momentos de gloria —como la llegada de simuladores de última tecnología— se envía un mensaje de desconfianza política o de celo comunicativo.
¿Es acaso que el peso político de Rubalcava incomoda en el ecosistema de la CDMX? ¿O estamos ante una estrategia para evitar que figuras con capital propio brillen más de lo debido en el escaparate digital de la Jefa de Gobierno?
Los trabajadores del Metro y la opinión pública notan estas ausencias. Al final del día, el Metro no se maneja solo con simuladores, se maneja con liderazgos. Intentar proyectar una gestión unipersonal donde se ignora a los pilares operativos no solo es injusto para los equipos técnicos, sino que genera una percepción de fractura que el Gobierno de la Ciudad no debería permitirse en temas tan sensibles como el transporte.
Esperemos que, en la próxima parada, la comunicación oficial entienda que el Metro llega más lejos cuando todos los que lo empujan aparecen en la foto.




