Chivas vence con dramatismo al Monterrey como visitante
CIUDAD DE MÉXICO, 25 de julio de 2026.- La Copa del Mundo dejó algo más que estadios llenos y millones de aficionados. También evidenció el enorme negocio que representa organizar el torneo más importante del fútbol.
Detrás de la fiesta hubo inversiones millonarias y reglas impuestas por la FIFA que los propietarios de los inmuebles aceptaron sin objeciones.
Aunque el organismo firmó un contrato confidencial para rentar 11 estadios de la NFL, obtuvo además el control de ingresos por boletaje, alimentos, bebidas, suites, patrocinios, concesiones y estacionamientos.

A la par, los dueños de los recintos desembolsaron fuertes sumas para cumplir con las exigencias del torneo.
Los 49ers destinaron 230 millones de dólares; los Cowboys, 350 millones; el estadio de Giants y Jets invirtió más de 14 millones para modificar su capacidad, mientras que los Seahawks gastaron 19 millones en instalar césped natural.

Solo esos cuatro inmuebles superaron los 600 millones de dólares en adecuaciones.
La explicación va más allá del Mundial, siete propietarios de franquicias de la NFL también controlan equipos de la MLS y consideran estas inversiones una apuesta estratégica para fortalecer el crecimiento y el valor futuro del fútbol en Estados Unidos.