CIUDAD DE MÉXICO, 22 de julio de 2017.- Son cientos de cráneos humanos, en su mayoría de hombres guerreros con una edad promedio de 20 a 25 años de edad, los hallados por los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) exhibidas empalizadas en torres. Aunque también los hay probablemente hasta los 35 años de edad, y otros que pertenecen a mujeres y en menor proporción a niños.

En la calle de República de Guatemala número 24, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, justo detrás de la Catedral Metropolitana, arqueólogos y especialistas descubrieron una parte del Huey Tzompantli, que quiere decir muro de cráneos, es decir, el Tzompantli mayor de Tenochtitlán. Se encuentra frente al Templo Mayor pero está alineado con el del Dios de la Guerra, Huitzilopochtli.

Quadratín México visitó el importante descubrimiento localizado a dos metros de profundidad por medio de una plataforma rectangular, en su núcleo, un elemento circular elaborado de cráneos humanos unidos con argamasa de cal, arena y gravilla de tezontle, identificado como el gran Tzompantli de México-Tenochtitlán.

En entrevista exclusiva, el arqueólogo Raúl Barrera, director de Programa Arqueología Urbana, explicó a esta agencia de noticias sobre los trabajos de excavación de esta plataforma orientada de norte a sur, que en sus características tiene alrededor de 70 centímetros de altura y presenta diferentes etapas constructivas.

Se cree que se tratan de los restos de la última ocupación, que los arqueólogos han fechado como la etapa seis del Templo Mayor, entre 1486 a 1502, durante el gobierno del tlatoani Ahuítzotl.

Dentro de estos restos arqueológicos se encuentra una superficie de estuco donde se observan orificios de alrededor de 25 a 30 centímetros donde iban plantados los postes de madera que formaban parte del Gran Tzompantli.

Estos postes eran verticales y la altura pudieron rondar entre los cuatro y cinco metros donde eran atravesados en palos los cráneos de los sacrificados en el Templo Mayor y luego exhibidos.

El arqueólogo detalló que como parte de los trabajos se halló un muro circular de cerca de cinco metros de diámetro que mide alrededor de 1.60 centímetros de grosor y en su parte central presenta un círculo pequeño.

La torre está conformada de cráneos humanos y hacia el exterior dan la impresión como si estuvieran observando. Hacia el interior, igualmente la fachada de cráneos ven hacia dentro del muro circular.

“Todos estos cráneos están en proceso de estudio, se están analizando por el área de antropología física. Creemos que la gran mayoría corresponden a guerreros, en su mayoría capturados en combates en diversas partes de Mesoamérica por los mexicas y que fueron trasladados al Templo Mayor donde fueron ofrendados al sol o Dios de la Guerra”, abundó el especialista.

En el caso de las mujeres, se sabía que también hubieron guerreras, pero Raúl Barrera señala que pudieron haber representado alguna diosa femenina. Es probable que también los niños representaron alguna deidad.

Tzompantli como emblema del imperio mexica

El Tzompantli mayor de Tenochtitlán es una de las construcciones más emblemáticas del imperio mexica y representa el poder de su sociedad. “Era un mensaje biológico el que querían transmitir a los demás pueblos que sometieron en el pasado y refleja la cosmovisión tenían respecto a la muerte, pues se creía que los guerreros al morir sus almas acompañaban al sol en su trayecto desde el oriente”, asegura el director de Programa Arqueología Urbana.

“Esta investigación nos permitirá conocer más aspectos sobre su forma de sociedad. Vemos que había una relación directa con el Templo Mayor, el Gran Tzompantli y el juego de pelotas”. Este último hallazgo se encuentra sobre la misma calle de República de Guatemala, a unos metros del muro de cráneos.

“Es importante porque nos muestra que en la religión en las actividades que se llevaban a cabo en el Templo Mayor había un escenario ritual en el que tenían que ver diferentes templos”, precisa Raúl Barrera.

Para los especialistas del INAH, el importante hallazgo viene a complementar la información del conocimiento sobre la sociedad mexica, pues se sabe que existían alrededor de siete Tzompantli dentro del recinto sagrado de la Gran Tenochtitlán.

Es el primero que se encuentra a nivel arqueológico y se corrobora con las fuentes históricas.

De Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo, los conquistadores españoles, se tiene información sobre el Gran Tzompantli, sin embargo, es Andrés de Tapia, un soldado y cronista español, quien hizo una descripción de las cabezas exhibidas empalizadas en dos torres de cráneos.