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CIUDAD DE MÉXICO, 13 de noviembre de 2025.- A un día de que el Pleno del Tribunal Superior de Justicia del Poder Judicial de la Ciudad de México (TSJCDMX) vote para elegir al titular del organismo, el magistrado Alejandro Sentíes considera que ninguno de los aspirantes puede asegurar que ya cuenta con los votos necesarios para dirigir la institución a partir del primero de enero de 2025.
El próximo Presidente del TSJCDMX requiere obtener el voto de, al menos, dos terceras partes del Pleno, que equivalen al respaldo de, al menos, 53 magistrados entre los 79 que integran la asamblea.
“En este momento, no hay ninguno de los candidatos que tenga esa cantidad de votos. Creo que el Pleno es muy plural; tiene interés en escucharnos y conocer nuestras propuestas para poder tomar sus decisiones”, recalca en entrevista el Magistrado integrante de la Sexta Sala Penal, al mismo tiempo que anuncia que el próximo viernes alzará la mano para participar en el proceso electivo.
A diferencia de lo que estipula la Reforma Judicial impulsada en todo el país, en la cual la elección de Ministros, Magistrados y Jueces se determina por medio del voto ciudadano, el proceso del Tribunal Superior de Justicia de la capital del país se definirá por el voto exclusivo de los integrantes del Pleno. Esto se debe a que el Congreso local aprobó un transitorio a la Ley Orgánica del Poder Judicial para establecer una Presidencia por un año y ocho meses, y diferir hasta el 2027 la elección por medio del voto popular.
“El mecanismo es un poco sui géneris porque quienes quieran aspirar a la Presidencia, en ese momento, a mano alzada van a decir el próximo 14 de noviembre: 'Yo aspiro a la Presidencia'. Y se les darían cinco minutos para que expongan ante el Pleno su plan de trabajo, sin posibilidad de preguntas.
“Será hasta ese momento que sabremos quiénes son los que, de manera oficial, aspiran. Por el momento, solamente algunos, previo a esta etapa por ser tan corta, consideramos que tenemos que expresarnos y dar a conocer parte del plan de trabajo”, recalca.
Este proceso también permite que el actual presidente del Poder Judicial, Rafael Guerra, pueda ser reelegido, tras detentar este cargo por siete años.
—¿Considera que en este proceso existen las condiciones para que quienes ese día levanten la mano y digan que pretenden dirigir al Tribunal compitan en igualdad de condiciones?
—Pienso que no está la cancha pareja, porque si contiende el actual Presidente, pues lleva cierta ventaja por el conocimiento previo que tiene en la institución. Eso, de alguna forma, siempre es un obstáculo para que el piso sea parejo, porque él sigue presidiendo el Tribunal. Fuera de ahí, los demás aspirantes podríamos tener el piso parejo.
Sin embargo, también otro de los temas que son muy delicados es que, en cinco minutos, como nos dejaron, para poder presentar un plan de trabajo de una institución —el Tribunal más grande a nivel local de la República Mexicana— es muy complejo que se pueda exponer, además adecuándose con la nueva reforma constitucional donde ya hay separación de organismos dentro de la misma institución: tenemos un Tribunal de Disciplina y un Órgano de Administración.
En ese tenor, cinco minutos considero que no son suficientes, máxime que ahora tenemos casi renovada la mitad del Pleno y entonces hay compañeros que no nos conocen a todos ni cuáles son las propuestas.
—Magistrado, entonces ¿ve usted ya un cierto sesgo? Se ha comentado mucho ante la opinión pública que es una elección donde hay un acuerdo político para favorecer la reelección del actual Presidente.
—Lo que han señalado es que no es tanto como un acuerdo político; lo que sí hicieron es que permitieron la posibilidad de que se pudiera reelegir el actual presidente. Nosotros teníamos un dispositivo en la anterior Ley Orgánica que no permitía la reelección bajo ninguna forma. Y en esta, pues desapareció esa figura y se le permite al actual titular del Poder Judicial contender. Es como cambiar el paradigma, los lineamientos, no obstante que incluso en el país tenemos planteamientos de muchas voces en donde las reelecciones no son lo más sano dentro de todas las instituciones.
—¿Confía usted en que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México saldrá fortalecido de este proceso de la elección de su Presidente?
—Yo creo que sí, porque estamos en un sistema jurídico que son pequeñas batallas, por considerarlo así. Pero es un ámbito donde las decisiones son colegiadas. Lo digo con mucho respeto a la palabra "batallas" porque todos los días litigamos a través de argumentaciones, a través de un contexto de debate.
Yo integro Sala con dos compañeras más, y muchas de las decisiones las tenemos que discutir entre nosotros. Esa es la pluralidad. Después de todo, todos volvemos a ser las mismas personas; no hay una confrontación. Yo espero que en el Pleno sea la misma condición y, después de todo eso, todos estemos trabajando en unidad.
—Magistrado, ¿por qué sus pares al interior deberían tomar o decantar por la propuesta que usted está presentando?
—Cuento con la experiencia, la trayectoria. De hecho, tengo más de 30 años dentro de esta institución. Tengo 17 años como Magistrado, estuve como Juez penal, como Juez de paz, más de 12 años. Siempre me he preparado para enfrentar mi labor como órgano jurisdiccional. De hecho, tengo seis cédulas profesionales, tengo estudios en Canadá, en Estados Unidos, en Puerto Rico, en Chile, tengo un máster en España. Siempre he tratado de estarme preparando para la función.
Conozco la institución porque no llegué directamente como Juez, sino desde otros puestos, haciendo carrera judicial para poder aspirar. Concursé a través de procesos de oposición, que era lo que me tocaba vivir en ese momento.
En el ámbito de mi función también he participado con cuestiones legislativas para hacerle saber al legislador cuáles son los temas de mayor importancia. Participé con la creación del nuevo Código Penal, participé con la Ley de Ejecución, participé con el tipo penal de feminicidio en su momento. Participé en el comité para la implementación de la reforma en materia penal. Conozco perfectamente la materia penal.
También participé en los protocolos que se tenían que realizar para el Incifo (Instituto de Ciencias Forenses), para mejorar los estándares. He participado con el mismo Instituto de Estudios Judiciales para escoger los mejores perfiles para los jueces, para hacer los concursos de oposición. He dado clases. Todo esto lo conozco, pues porque mi vida ha sido dentro de la institución, conozco sus problemas, sus deficiencias, y considero que soy la persona idónea para ocupar este cargo.
El magistrado Alejandro Sentíes anticipó que, en la exposición ante el Pleno, delineará una serie de propuestas cruciales enfocadas en replantear y optimizar la reciente reforma judicial en la Ciudad de México, especialmente en el contexto de la implementación de la oralidad en las materias Civil y Familiar.
El punto de partida de sus preocupaciones es la "mala planeación" que, a su juicio, acompañó esta transformación. Esta deficiencia, al extinguir juzgados para migrar a la oralidad sin una estrategia adecuada, provocó la duplicación y sobrecarga de funciones en los juzgados subsistentes. La consecuencia directa y palpable fue el reciente paro de trabajadores, cuya inconformidad, subraya el Magistrado, no fue de índole política, sino una reacción legítima ante las cargas de trabajo desmedidas. Por ello, la propuesta central y urgente es replantear la reforma civil y familiar, así como la penal, buscando una implementación más eficiente y humana que alivie la presión sobre el personal.
Una prioridad fundamental en la visión del Magistrado es restaurar la confianza ciudadana mediante un sistema de justicia verdaderamente pronto, expedito, e imparcial. Para lograr esto, propone trabajar en coordinación con el Órgano de Administración para aumentar la eficiencia y poner "a la mano" el sistema de justicia, eliminando obstáculos que alimentan la percepción de corrupción.
En este marco, Sentíes enfatiza la necesidad de dar un impulso vital a la mediación y la conciliación. Argumenta que estos mecanismos son fundamentales no solo para la descarga de trabajo, sino también para cumplir con el espíritu de la nueva composición oral en materia penal, que busca principalmente la recomposición del tejido social afectado más que la mera sanción. La implementación prioritaria de estos mecanismos de justicia alternativa se presenta como una estrategia doble: reducir la carga burocrática y mejorar la calidad de la justicia.

Finalmente, el Magistrado en materia penal propone optimizar los recursos existentes y prepararse para los retos futuros. Reconoce deficiencias en el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo), cuya agilización es clave para la celeridad de los procesos.
Además, señala la complejidad del trabajo judicial, donde jueces en ocasiones laboran prácticamente solos, obligados a llevar audiencias, elaborar sentencias por escrito y realizar acuerdos simultáneamente, haciendo el cargo "muy complejo”.
Mirando hacia el futuro y en cumplimiento de la reforma constitucional, destaca la importancia de establecer un mecanismo transparente para la selección de candidatos a puestos de elección en 2027 propuestos por el Poder Judicial.
El objetivo es que la ciudadanía tenga la certeza de que las personas propuestas para la boleta provienen de los "mejores perfiles" elegidos de manera abierta y transparente, fortaleciendo así la legitimidad de la institución.




